miércoles, 20 de septiembre de 2017

Día 1196: Alternativa

En esta costumbre nos solemos embarrar de tanta gana y grito. No sé, estoy perdido, no estoy obligado a decir lo suficiente, a veces quiero callar. Que me lleve el río. Total es un cuerpo. Total es carne y medio. No sé, quiero tener el derecho a no saber. A cortarme y perderme en las circunstancias.
Tendré la ocasión de no repetirme para ser algo nuevo, aunque sea lo mismo. Aturdido en el murmullo de la clase, la nimiedad y los argumentos desaparecidos. No me veo bien en el espejo. No tengo espejo. No tengo cara. Esto es lo que es, pero no puede ser. No me dejo ser. No quiero. O sí. Pero la incertidumbre es mucho.
Abriría el tajo si fuese posible la sangría. Pero ya está todo curado. Mal. Así, como salió. El corazón está relegado. Noche para el que pueda soportarla. No tuve valor. Lo perdí. No lo conozco. Pidan una salida.

martes, 19 de septiembre de 2017

Día 1195: Fracaso comercial

Volvimos más fuertes. Más sucios. Más insaciables. Somos esa banda de rock que nadie quiere escuchar. Un sonido más en el ascensor. Algo con melodía, un sortilegio con sonido. Debería pasarme más seguido, esa alegría de la composición, de la potencia del acorde en quinta, un canto a lo que la vida fue y será, una muerte agradable.
Vendré una noche, con la suavidad de la ropa, a partirte el culo en mil pedazos, nosotros, los insurrectos, amigos del alcohol, pedazos de piel colgada al cuerpo, rito satánico mal hecho, los heavys y el ritual del vino barato. Somos el murciélago sin cabeza. El pollito sin cuerpo. Debajo de botas más caras que el infierno. Estamos unidos en el mosh y el garzo, pogo, abismo negro, cielo del músico.
Apretamos el pedal hasta que se pudrió la esperanza de un nuevo mañana y todos los rincones conocidos de la poesía. No es la veta del juicio la que sigue el sueño. Abriría el suelo si fuese posible o necesario. No dormiré en la fantasía. Con el cuerpo este me resisto al cambio. Estaré adolescente de por vida. No venderé una mentira. No soy buen vendedor.

sábado, 16 de septiembre de 2017

Día 1194: Forzoso

Con el miedo que traficamos a cuestas. El espíritu arriba para que nada pase. Se turnan para decirse cosas feas. Se turnan para decirme la verdad. Y el corte es profundo. La muerte es una posibilidad. Y estamos seguro de algo. Por que el nacimiento nos da ese mal presentimiento. Y la tarde viene un poco más con menos minutos. Porque de algo tenemos que vivir cuando las cuentas no dan.
Para el cielo de nuestros queridos no estamos preparados. Con alas de repuesto dispuestos a sumergirse. A lo hondo. Hasta que no se vea más. Quién dirá la historia. Cuántos culpables. No estaría mal volver.
Este es el abismo de donde vinimos. Nadie lo pidió, es seguro. Solo un accidente. Un dejar que todo pase. Que el placebo haga su efecto. Y que la noche deje el disfraz del sufrimiento. Con tanto llanto clavado en el ojo. Con tanto pobre, vacío en forma. No padeceré la causa. No habrá que ceder.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Día 1193: Cúmulo

Un deseo subliminal de cortarte la garganta contra el borde de una vereda. Adoraría ver esa carita destrozada. Esa carita de rata mojada, que pide perdón mientras clava el cuchillo. No me la creo, lo de tu inocencia y esas mierdas. Tendría toda la culpa y lo asumo, es mi deseo de hacerte mierda. Recostada en la arena, vos y tus excusas. Perdoname, no sos vos, es otro. Hay otro dentro de mí. Otro que va a hacerte sentir el rigor del fierro.
Cruzaría la frontera, tal vez así te pierda. Son posibilidades. Hay que probar. No es agua de tu pozo. A mí ya me dejaste seco. Silencio para el opresor. Así es mi veneno. Ya no daría nada por repetir ese momento. Mejor olvidarlo.
Otra vez el costado. Es lo que me mostrás. Tu perfil favorable. Con todas las ideas hacinadas en la cabeza saliste. En la intemperie. Desnudo. Sin más excusas. Así será el momento. 

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Día 1192: Sobras

Con la maquinaria aceitada un destello. En figura de dios nos convertimos para sorpresa de los pequeños. El manjar etéreo. Una raíz rota. Nos quebramos en la desesperación por respirar aire y sangre. En ese útero sin carne nos desenvolvemos hasta que el rollo queda sin nada. Abriría un agujero en mi inconsciencia para dejarme atrás. Que el crimen se resuelva solo.
Para arrojarme a ese negro vacío del que poco sé. Todos conducimos. Es la necesidad que nos convierte en los necios del sistema. Asumimos esa carga hasta la consecuencia última. Y tiramos abajo esa puerta para que el prejuicio quede adentro. Abrigado, con amor.
No mentiría si esa fuese la condición. Tendría que despedir los huesos a través de la boca. Chocamos contra el fin de hora, fin de los tiempos, y aguantamos hasta que la muerte llegue y todo lo limpie. El resto es sobra.

martes, 12 de septiembre de 2017

Día 1191: Pelota de tenis

Dicen que la historia la cuentan los valientes. Bueno, no ésta. Tampoco es de las buenas. Una historia tonta, sin contenido, como lo que a veces pasan en la tele después de las dos de la mañana. Algo de relleno. El cuento versa acerca de una paloma blanca. Una paloma diferente, diríamos, cagando al lado, pluma a pluma, con sus compañeras, las grises. Las grises la miraban a la blanca, todas panzonas, llenas de semillas. La adoptaron, era el pensamiento de la bandada. 
En la terminal era la única que no cagaba en la cabeza de las personas. Es divertido, le decían a la blanca en su idioma de paloma. Es adictivo, aclaraba una gris más gorda de la cuenta. Esta paloma blanca a veces se ponía filosófica, sobre todo cuando el sol se iba. El atardecer las pone melancólicas a las palomas, tal vez el sol sea como su dios, no lo sé, habría que consultarle a uno de esos expertos en aves. 
La paloma blanca, la rebelde, la diferente. La señalada en las plazas. A esa la van a hacer cagar fuego, era el comentario de las más viejas, todas grises, obvio. Alguna marrón se le compadecía, sabían un poco esa cosa de ser raro. Pero eran más. Al menos entre ellas se querían. A la blanca nadie le daba cabida. Por rara. 
Nadie se puso en su lugar. Cero empatía animal. Capaz deberían haberle preguntado como se sentía antes. Lo podrían haber evitado. La paloma blanca se cagó en todos. Montó su propio espectáculo, una Roma en miniatura. Fuego. También hubo canibalismo, pero esa es otra historia.

sábado, 9 de septiembre de 2017

Día 1190: Vendido

Vamos a hacer de cuenta que hay verdad. Que una frase me puede exonerar del precio demasiado alto que a veces debo pagar por decir algo. Esta es la línea que divide todo los momentos de mi vida de lo que alguna vez nunca tuve. El premio mayor, la pócima de la madurez, del envejecimiento burgués de hacer figuras de culo en el sillón. Hasta que la muerte nos sienta cómoda.
Una democracia cómoda, con todas las expectativas alcanzadas. Un acto impuro de ocio, oda al aburrimiento. Un adecuado estremecimiento, en la corteza de la situación. No salga afuera sin paraguas. Que la lluvia moja todo y un corazón húmedo no se recupera jamás.
Va directo a la idea. Nuestro pedazo de tierra en el cielo. Adherí al propósito, me expongo en esta gordura renacentista. Quiero ser el cuadro y el artista. Suelen ser, serán, corazones envilecidos. La obra máxima, honra del sistema, y de nuestra perdición.

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