miércoles, 21 de junio de 2017

Día 1125: 43

Dirán que en los espejos no nos reflejamos, que los vampiros ya clavaron su estaca sobre nuestros corazones. Tantas cosas pueden afirmar sin decir verdad. Perseguir borracho a la soledad, sin más intenciones que la injurio de la hormona. Culpen a nuestras lágrimas. Culpen a la risa. Culpen al no sentido. Es la rueda. Lo que va, lo que viene. Un anticipo del pasado.
Algo recaba en la memoria, un circuito bloqueado. Las cosas que en silencio nos decimos. Por motivos poco sinceros no nos parecemos. Fuimos contrincantes en la desesperación, de los muchos pedazos de binomios echados a perder. No seremos los responsables de cagar el estofado.
Noticias de otro mundo, tirar abajo el buque. Podemos anunciar la venta de un paraíso venido a menos, para el que no tenga billetera. Algo fácil de acceder. Algo que no sea la muerte. Un pasaje barato al fin del universo. No desesperar, el pánico está acá. 

martes, 20 de junio de 2017

Día 1124: Los castigos

Alivio en el día para la muerte que nos espera. Un colectivo que no llega, un abrazo que se demoró y esa caricia prohibida que pregunta cosas terroristas. Somos en el sexo esclavos y los atajos de la seducción en una suerte mejor, lo que libera. No seré el pedante, el inquisidor, para preguntar con recelo obvio cómo hay que cortar la torta. Lo que desespera es el brillo del atributo.
En los cuadernos hay un dejo de verdad, una pizca de la insolencia. Un hierro aún candente. El escorpión que aún pica sin preguntar por qué. Los nativos del mundo van de acuerdo a lo que se espera de ellos. Caminos rotos, palabras quebradas.
Van a descongestionar el tráfico y voy a estar en el medio, con los nervios de mis antepasados arriba. Que descongelen el cadáver y caiga encima mío la policía. No diré nada. Nada. Que vengan con sus picanas. Existo. No será fácil.

lunes, 19 de junio de 2017

Día 1123: Falacia

Me doy vergüenza. Señalo mis partes impúdicas con poca facilidad. Vamos a salir del placer figurativo de las sombras. Para que pregunten, es suelo seguro. No quiero despegar, con el miedo que se venga el avión abajo. El mundo abajo. Yo abajo. Y nada arriba. Sólo estrellas muertas o camino a eso. Son luces del pasado. Camino a desvanecerse.
Con todo estoy dispuesto a chocar. Que el golpe sea duro, para mi resolución, tímida, de las cosas. Podría ser un experto de haber leído. Toco de oído. Tengo suerte a veces. No siempre. La mayoría del tiempo pierdo. No sé ser de otro modo. El momento inoportuno, ahí donde los dones caen y ya nada vuelve a ser lo mismo.
Los hombres buscan su ajuste de cuentas. Quieren el dulce sin probar antes el gusto de mi nefasto. El sabor a gloria perdida. Una heladería del fracaso permanente. Figuras nocivas del siglo XX suplican por un recuerdo en la estampa. Culto a la palabra. Culto al régimen de las semejanzas. Seremos igual a nada o no seremos.

domingo, 18 de junio de 2017

Día 1122: Héroe de acción

No me vengan a culpar de lo que no hago. No soy un buen político, lo mío es la acción, como Schwarzenegger. Soy el grano en el culo del mundo, el vecino favorito. Hago cosas y me gusta. Tengo talento por el golpe. Volar inodoros, prender fuego sapos, derrocar un Gobierno, lo que venga.
Pero en mi cumpleaños nadie pregunta por mí. No saben si estoy casado o si tengo perro. No hay nadie que se acuerde de darme las gracias de nada. Soy solo esa muralla entre la vida y el aire. Me gustaría sentirme querido. Me gustaría no pensar en matarme.
Me atrevería a hacerlo si no fuera tan cagón. Mi mano tiembla cuando agarro una pastilla. Se me va un poco eso del héroe de acción. Los miro de costado y digo que era una película. Que no crean en lo que ven. Esto es así.

sábado, 17 de junio de 2017

Día 1121: Concurrencia

Un último aviso a la humanidad antes del cese definitivo. El corazón tiene una vida útil. Se agota, es una pila. Sin nafta. Y nada siente, salvo el paro cardiorrespiratorio. Todo perdemos con tal de vivir un poco. Cada gota evaporada, todo sudor mal conducido. No sé, no me lo pregunten a mí. El otro es el genio.
Yo fui a la dirección que me indicaron. Pedí el ramo de flores y ofrecí las condolencias. Abusé de la palabra, moví la montaña de lugar y me hicieron responsable. Tuve la premura de una llamada. Maté por nada.
Caí al velorio, con esas flores podridas. Fui a patear el cajón, a hacer lo que otro no se anima. A tener sexo con el cadáver si es necesario. Valdría una fortuna si me grabaran, y ese amor snuff de la vida, caramelo duro de la deep web. No soy natural. Ya perdí el derecho de serlo. Vengan a cortarme, la carne espera.

viernes, 16 de junio de 2017

Día 1120: Trayecto

Verás el pasaje hacia donde se conducen todas las almas. Con el ímpetu de arrojar fuera de la barca a Caronte. Tomar las riendas de lo que sea que haya de vida, al otro lado, un rincón desperdiciado, con algo de estiércol como para alimentar el viaje. Hay un costo y un soborno, un regalo, una propina. El sobre debajo de la mesa, una servilleta cavallista.
Para descubrir el mundo se necesita ojos, lo que sean, propios, ajenos, ojos. Un par de córneas capaces de atravesar la luz con el prisma de uno o más colores. Cocinar con precisión los elementos puede ser un asunto de vida o muerte si de guerra se trata. Los años pasan, el hambre no. Esa inanición espiritual que marchita el espíritu es el mal de la naciones. Lo que a mi no me importa.
Por que desde arriba se sienten los sonidos. Amplificados. Melodías de infinitos coros hacen llorar los oídos. Y no, de la malaria del mundo nadie se salva. El estrecho inmunizado, cólera para las masas, de enfermedades y otras cosas más, de eso va la historia.

jueves, 15 de junio de 2017

Día 1119: El nudo definitivo

Resistir el embate de los sueños, con soltura. Entereza para que nadie diga que no supe hacerlo. Me entusiasmé con los nudos, lo sé. Al poco tiempo me convertí en un fanático. Resistir. Que la soga aguante el peso. Nudo corredizo. El fin de los tiempos, muñeca con sangre. Si somos necesarios que no se note.
Van a inventarme otra película. Que consigan un director de clase Z. Que los efectos especiales disparen serpentinas de los pechos turgentes de una rubia teñida. Seamos pioneros de nuestros tiempos. Sexo y dolor, esperma y canto rodado. No se note la miseria. Que la mueca sea el monumento eterno del autor, más endiablado que el bronce. Que la dominatriz con Alzheimer olvide la palabra clave. Que el salto al vacío sea sin redes de seguridad.
No vi la trama venir, me cayó todo encima, papeles, bronca y viruta. Un pandemonio de aserrín para nuestra pobreza. Que el trago de alcohol etílico nos sea leve. Noticia sin novedad el curso de nuestros corazones. Allá, donde la horca es de acero. Donde el mar grita nombres y devora silencios. Allá, lejos, cerca, en el tiempo y el olvido de lo mismo da. Y mi alma atrevida de anudador profesional se anima a lo que sea mientras sea, el nudo definitivo.

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