jueves, 5 de junio de 2014

Día 18: The sound of music

      Naturaleza, humor absurdo, la música del cosmos, el arte per se, los acordes y el sonido, la  tentación de los sentidos, el sexo duro y desparejo, la cerveza que mana eterna por el Valhalla, el cine, vomitar arco iris, los árboles y sus colores, mover el cuerpo, caminar, correr, saltar, gritar, reír, matar, tirar las tripas a la calle como si fuese confeti and... these are a few of my favorite things.
      La lluvia puede arreciar. Pero el sonido chapoteante que alterna gotas y gotones sobre el techo es más relajante que una heladera llena de rivotril.  Es la calma, la paz que se busca. La paz interna. No tener conflictos con la Unión Soviética, evitar la carrera armamentística, impedir la medianoche nuclear. Marcar una tilde ante cada objetivo cumplido.
      De la vida siempre queda poco. Menos de lo que se espera. Más de lo que en realidad es. Ni la una, ni la otra, y a veces ambas. Y mientras tanto, tanto. La desmesura, la hybris que llega hasta los pulmones. Excretamos sonido, vomitamos hedonismo, el placer del instante, vivir como una mariposa a punto caramelo, al borde del colapso inminente. La catástrofe en ciernes, a la vuelta de la esquina. 
      Poco falta, ¿dos días?, ¿Una semana? Las ansias que vuelven diferente los días, la espera que abandona su revestimiento beckettiano. El cuerpo vuela aunque arrastres los pies. Estás enamorado.  Crees que todo tiene sentido. Mejor dicho, estás seguro que todo tiene sentido. Incluso la espera misma.
      Luego el desasosiego. La incertidumbre. Ya no era tan así. Y sin embargo la sonrisa. La elección feliz. Ese mañana que aún no existe y sin embargo se figura ante tus ojos, como un dichoso portento. Sonreís porque podés quedarte en la cama un poco más de la cuenta. Porque llueve. Porque vida.
      Salir a la calle, pensar un poco, la música que llega a través de los auriculares. Algo de afuera hace puente al alma, si es que una cosa así existe. Por arriba las nubes y las gotas, existe una melodía, un ritmo augurado, una canción que dice "When the dog bites, when the bee stings, when I'm feeling sad..." 
      Simplemente recuerdo mis cosas favoritas, y entonces no me siento tan mal. 

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