lunes, 30 de junio de 2014

Día 43: Ansiedad

      Ansiedad. Ansiedad de coger, mear, comer, cagar, reproducirse, no puedo esperar lo quiero todo ya, ya, ya. No puedo esperar que las palabras vayan más rápido que mis acciones. Me destripo por dentro, la espera me vuelve loco, muy loco. Vamos que se puede, date la vuelta, besame, amordazame, tomame, dame bola, no me ignores, ¿cuánto falta? Hay tanta ansiedad, tanta locura, tanto repetirse, y repetirse, sobre las mismas ideas, como un trompo, como una laguna en el estómago, un pajarito que vuela y vuela y repiquetea sobre los dedos meñiques del pie. Muerdo, pateo, me saco, me meto, me vuelvo a sacar, es mejor, peor, difícil, diferente, mejor y peor. Hay una mala palabra, hay una buena palabra, hay no palabras, hay gestos, hay cosas que son y no son, palabras que muerden, palabras que cogen con los sentidos, muertos que cogen con la historia. Atroz, atroz, atroz, vamos que se puede, vamos que se puede. Ansiedad. Ansiedad de birlarle un segundo al tiempo, ansiedad de matar la esperanza de lo inevitable, ansiedad de romper la cuna con los dientes. Pasa rápido, rápido, y detenerse es pecado, sacrilegio, es matar la gallina de los huevos de platino, de oro, de caca, caca, mucha caca, la gente está llena de caca, el baño está lleno de caca, y todo es atroz, y vuelve a serlo, repetidas veces, reptilianas veces. Los sueños son iracundos, degollan los sentimientos, el revertir extrapolado, la magia y el espanto, unidas, unidas ante el terror de la cuna mordida. Ansiedad. Esperar el punto y aparte, pero no viene, no viene, se obliga a una frase más, a un martirio extra, el texto quiere acabarte, quiere demolerte por dentro, hasta las vísceras. Otro punto, y seguido, seguido. Ansiedad. El mundo, las ilusiones, todo da vueltas, y vueltas, sobre los mismos ejes, una autoestimulación temprana, un viejo que nació muerto, la esperanza y su aborto, y la espera, cruel, espera, tiene que haber más, siempre una palabra más, el final acecha, acecha, uno lo ve, en el portal, en las sombras, hay negro, y blanco, todavía no es gris. Las manos quieren tocar, los pies quieren desear, la cabeza busca cabecear, la cadera quiere caderear, querer, querer y solo querer, anhelar, desear, pero espera, hay espera, y ansiedad, mucha ansiedad. Todo se pospone. Cierran las persianas, apagan las luces, el bar desierto de sus alcoholes, todos dicen hasta mañana, todos saludan a sus putas, entre hipócritas se dan besitos de lengua, se cogen poco a poco, hasta desaparecer, hasta mañana, chau, chau, besito, chau. Ansiedad.  

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