miércoles, 2 de julio de 2014

Día 45: Muzzy

      Volvió a su planeta, desde Gondoland, y evidenció la falta de relojes y parquímetros. Por eso volvió a la Tierra, y ahí es donde no lo dejaron comer más parquímetros, la sociedad había cambiado. Veinte años después de su mítica visita, nos preguntamos, ¿qué se ha hecho de la vida de Big Muzzy?
      El agradable monstruo verde de la BBC conquistó el corazones de millones de niños a lo largo del mundo. Sus enseñanzas del lenguaje pirata han atravesado kilómetros de cinta VHS. Por severos años sus extrañas degustaciones han llamado la atención de los más respetados gourmets. Veinte años después, nos volvemos a preguntar, ¿qué pasó con Big Muzzy?
      Gracias a los esfuerzos de Reuters internacional, hemos dado con el paradero de este temprano antecedente de Shrek. Lo encontramos en un hospital de Birmingham en un estado penoso. Años de malos hábitos han repercutido en la salud del carismático personaje. Los doctores nos detallaron su parte médico: Cáncer de estómago fulminante, nivel de hierro en sangre por las nubes, el hígado partido, y así toda una serie de efectos directos y colaterales asociados al insumo de parquímetros y relojes. 
      Big Muzzy nos saluda, débil. No puede hablar, debido a una traqueotomía de urgencia. Nos cuenta su representante, de forma somera, lo que ha sido de los últimos años de Muzzy. Al parecer, en el año 1995 el contrato de Big Muzzy con la BBC se rescindió debido a una serie de altercados respecto al apartado económico. Ningún directivo de la cadena inglesa quería ceder a las extravagantes peticiones del extraterrestre. Nadie le iba a comprar la empresa Rolex, ni Casio, ni Festina. Tendría que arreglárselas, con las libras que estipulaba el contrato. Cabe mencionar que las negociaciones no terminaron del mejor modo.
      Big Muzzy volvió a su planeta, desahuciado. Allí encontró una economía parada, fruto de años y años de recesión y asteroides. Hambriento y desempleado, el extraterrestre volvió a nuestro planeta. Eso ocurrió entre el año 2002 y 2003.
      La sociedad había cambiado mucho. Se vestía diferente. Hablaba diferente. Ya nadie lo recordaba. Y por supuesto, los parquímetros ya no eran tan ricos como los de antaño. La policía tampoco tenía la misma predisposición a tolerar los arrebatos delictivos de Big Muzzy, razón por la cual pasó más de una noche en las cárceles inglesas.
      Fue desde la cárcel que pudo contactarse con su representante, gracias a un recluso que trabó amistades con el extraterrestre. Los penitenciarios le tenían prohibido el acceso al teléfono a Muzzy, porque bueno, sí, los teléfonos eran parecidos a relojes de pie. 
      Luego de pagar la fianza, Big Muzzy buscó asilo en el departamento de su representante. Unas semanas después los primeros síntomas de enfermedad aparecieron.
      Los últimos años fueron una serie de tristezas inabarcables, nos relata su representante. La pensión de la BBC nunca llegó. Los derechos por copyright nunca llegaron. Así que tuvieron que recurrir a la solidaridad de las personas y al robo y hurto masivo. 
      El pronóstico de Big Muzzy es reservado. Dado su extraño sistema inmunológico extraterrestre, los médicos son optimistas respecto a una completa recuperación del querido extraterrestre verde. Desde las afueras del Hospital general de agudos y extraterrestres de Birmingham informamos. Reiteramos nuestro pedido encarecido a la BBC. Le pedimos menos Doctor Who y más Big Muzzy. Menos parquímetros de hierro y más relojes biodegradables. La salud y el corazón de nuestro simpático amigo les sabrán agradecer. 




                                         

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