martes, 26 de agosto de 2014

Día 100: La danza de la muerte

      Tres almas, en círculo, esperan el resultado de su invocación. El mundo de los muertos cumple sus propias reglas y así es como se espera, todo de acuerdo a las leyes vigentes del reglamento del alma sin cuerpo.
      ¡Pero vean nada más! Éstas almas sinvergüenzas infringen la ley. Han llamado a un vivo. Quieren saber que se siente la vida, algo que sus oxidados surcos ectoplasmáticos han olvidado.
      El ser vivo aparece en el medio del círculo como por acto de magia. Está confundido, temeroso, no sabe en dónde está ni el porqué. Hacía quince minutos se había despertado. Miraba en la cama un partido repetido de fútbol en la televisión. Y acá estaba, rodeado de criaturas sin nombre ni forma conocidas.
      Uno de los muertos tomó la palabra. Le preguntó que se siente estar vivo. El hombre pensó la respuesta. Tendría que seguirles el juego, se dijo. Total, ésto no debe ser más que un mal sueño.
      Sentirse vivo no es nada especial. Hay que hacer cosas, ya saben. Como trabajar, ahorrar dinero, esa clase de cosas. Cada tanto, si no te enfermás, podés permitirte ser feliz. Eso si te dejan, claro. 
      Las almas miraban al hombre con gesto inquisitivo. Quieren saber más. Ah, sí. También estaba el amor, y otros sentimientos. Cosas lindas que le pasan a uno por dentro. A los muertos no lo hizo demasiada gracia eso, pero lo escucharon.
      También está el arte, el deporte, y otras cosas que hacemos para ocupar el tiempo, algunos tienen hijos, otros luchan por sus causas. La humanidad es algo muy importante. A mi me gusta estar tirado en la cama, dijo el hombre con orgullo.
      Las tres almas se miraron otra vez. Todo ésto ya lo sabemos. No es nada nuevo. ¿No hay nada más? No, creo que eso es todo. Entonces no sirve más, sentenció el espíritu, mientras le clavaba un cuchillo al hombre. Cuatro almas, en círculo, esperan el resultado de su invocación.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...