domingo, 10 de agosto de 2014

Día 84: El club de los miserables

      Se reúnen una vez al mes, para no armar mucho jaleo. Las reuniones son cortas, milimétricas. Los socios del club de los miserables poco aportan a la causa, es que el precio de las cosas está por las nubes. A veces algún afiliado trae un canapé para compartir durante el encuentro, pero eso ocurre con rara frecuencia.
      Todavía no se sabe con certeza si los asociados al club buscan ser curados o, por el contrario, exacerbar los patrones de su conducta. Motivos para sostener ambas posturas abundan. Como cualquier reunión de gente con problemas, las socios utilizan el espacio abierto para compartir sus experiencias. Incluso tienen un especialista en cuestiones de miseria.
      De acuerdo al Doctor Tricornio existen dos categorías de miserables, los abstemios y los controladores. El miserable abstemio es aquel cuya conducta tiende a realizar sacrificios innecesarios, ya sea abandonar por completo la bebida o dejar de abrir la ventana para no ver más al sol. Por lo general, este tipo de personas creen que la tenacidad de su sacrificio es un modo de restablecer un balance cósmico que ni siquiera ellos mismos conocen. Los abstemios suelen confundiste entre los practicantes de religión y los cultores del new age, por lo tanto es labor del Doctor Tricornio su correcta distinción
      El caso del miserable controlador aún es más complejo, dado sus tintes neuróticos. En este caso, el sujeto tiende a realizar pequeños actos insignificantes con el fin de estar tranquilo. Sus actitudes rozan el espectro del trastorno obsesivo compulsivo. Son personas que un día pueden tratar de limitar sus contactos sexuales, con propósitos meramente desconocidos, o llegar a administrar sus comidas de acuerdo a rigurosas limitaciones nutricionales. Si bien, a diferencia del abstemio, los controladores pueden llevar una vida social aceptable, sus conductas son más susceptibles de caer en cuadros psicológicos de mayor tenor. Por lo demás, suelen considerarse un dolor de huevos, nos aclara el Doctor.
      Si bien en las reuniones el Doctor Tricornio encuentra la típica resistencia del enfermo mental a ser curado, sus esfuerzos dedicados a encontrar curas y alternativas al mal que aqueja a los miserables no merma. Sus métodos son cuestionables, pero los resultados a mediano y largo plazo avalan los fundamentos de su terapia. 
      El Doctor nos explica que sus métodos no son restrictivos de acuerdo a la categoría del paciente. Más bien por el contrario, abarca un gran espectro de posibilidades. La experiencia del club de los miserables da cuenta de contagio de categorías y ritos a partir de las reuniones. Por lo tanto, se busca extirpar de raíz ciertos motivadores primarios del acto miserable.
      En primera instancia, el Doctor Tricornio exige con antelación el pago de una cuota social, la cual aumenta, en el transcurso de la sesión, tres veces. Este fondo monetario permite la compra de instrumentos empleados para la cura de sus pacientes: jeringas, strippers, marihuana, alcohol, chocolate, ceniceros, fotografías del sol, y demases utensilios. Luego de quince minutos de presentaciones, se da lugar a una orgía y/o bacanal ritual destinada a purgar los malos hábitos que aquejan al miserable.
      No es necesario decir que esta clase de reuniones, con tantas libertades, se han ganado la antipatía de varios sectores de la sociedad. Por fortuna, el club de los miserables es una asociación anónima inscrita bajo la ley, y sus fines privados no se interponen con su manifiesto inicial. El doctor Tricornio agrega: "La sociedad no está dispuesta a derrocar el hábito generado por el tabú. Es un estado de alerta que se genera a partir de la habituación al aparato cultural. Los individuos defienden sus causas, y olvidan que respecto a la naturaleza humana, existen ciertas pautas actitudinales que son irreductibles a una defensa. El ser humano tiende al exceso, y en muchos casos, para contrarrestar el rechazo que se genera a partir del estamento cultural, los sujetos tienden a caer en el acto miserable. Razón por la cual podemos concluir que la miseria es el revés sintomático del exceso".

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...