viernes, 24 de octubre de 2014

Día 159: Llamada de larga distancia

      Los negocios cerraban. La nieve no paraba de caer en la ciudad. Todos caminaban apurados rumbo a sus casas. Esa noche era navidad. Nadie quería terminar afuera. Salvo los vagabundos y aquellos que no poseen un hogar, ellos sí que saben lo que es dormir a la intemperie, bien cagados de frío.
      Al resto poco le importaba, así era el espíritu de la navidad. Preocúpate poco por tu prójimo y ten feliz fiesta. Un bello leitmotiv. Todos preparaban sus comidas nocturnas. Algunos desesperados salían a comprar los regalos antes de que cerraran los últimos comercios. A los que les tocaba trabajar de noche ese día la navidad le tenía sin cuidado. Quizás para año nuevo sea igual, pensaban, mientras resollaban improperios.
      Una pequeña paloma se electrocutaba entre los cables de alta tensión. Su cuerpito quedó chamuscado contra el piso repleto de nieve. Algunas casas escupían humo desde sus chimeneas. Todavía a algunas personas les quedaba un tramo de camino para el regreso al hogar.
      En una esquina poco transitado un hombre daba vueltas en círculo. Se detenía y se colocaba una mano sobre el mentón. Luego volvía a los círculos. Cada tanto miraba una ventana iluminada. Un paria. Un padre indeciso. Un loco. Un sin hogar. Cada auto que pasaba le atribuía una profesión diferente, de acuerdo a lo que le dictara su imaginación.
      Se sentó en el piso. El hielo se le había pegado al pantalón. Respiraba unos hilillos de humo blanco. El hombre vestía un viejo sobretodo marrón y sombrero de lana rojo. La bufanda verde con flecos había quedado tirada en la calle. Un par de autos ya la habían pasado por arriba.
      Le pasa algo, hombre, le preguntaban. El tipo no responde. Se quedó sin lengua. Sonríe de manera estúpida y poco natural. Muestra los dientes, como si quisiera vender un desodorante. Los transeúntes se asustan y siguen su camino. Total es navidad, qué importa un hombre en la calle. A quién puede importarle lo que haga, si saca o no un extraño artefacto de su sobretodo marrón. Si del cielo aparece un platillo volador. Si un rayo láser hace explotar diez cuadras a la redonda. ¿A quién podría importarle? Es navidad, hay que festejar. 



No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...