miércoles, 12 de noviembre de 2014

Día 178: Señoras ardorosas

      El café brotaba de la tetera maravillosa como la sangre derramada de Jesús a lo largo de la lanza del centurión. Los pocillos humeantes pasaban de mano en mano. El frenesí dominaba la mesa. Algunas golosas avanzaban sobre las masitas dulces. Una mujer de unos cuarenta años carraspeó. El resto de las mujeres cuchicheaba asuntos sin importancia, mientras algunas rezagadas saludaban al resto y tomaban asiento. La mujer levantó las manos:

      - Queridas, les doy la bienvenida a todas a una nueva reunión del comité. Quiero agradecer a la señora Dora por traernos estos deliciosos pastelitos. Prueben, prueben. Quiero contarles a todas que estoy tan contenta. Se van a enterar antes que nadie. Mi pequeño enriquito se va a casar. ¿no es hermoso?

      Las damas aplaudían y felicitaban a la anfitriona. La señora pidió suma discreción. No tenía que enterarse nadie. Así ocurria durante la ronda de chismes. Mantener el decoro. Luego tomó un par de hojas y leyó a continuación:

      - En otro orden les comento que tenemos nuevas asociadas al club. Ya la señorita Josefa les explicó las normas de conviviencia, nuestros horarios de reunión y el modo en que tienen que venir vestidas. Les aconsejo, mis queridas, que asesoren y ayuden a las nuevas en todo lo que requieran, ¿no queremos tener inconvenientes, no? 
      Empecemos con la votación para nuestras acciones del fin de semana. Tenemos dos propuestas, una casa particular reseñada en informe a la organización, cortesía de doña Emilce, y una iglesia apostólica a quince cuadras del centro.

      Fue una elección reñida. La iglesia apostólica ganó por una diferencia estrecha. La señora anfitriona felicitó a sus compañeras por su sabia decisión. Les comentó a las señoritas nuevas, a modo didáctico, los fines del comité. Las muchachas asentían a cada una de sus palabras. Estaban preparadas para realizar el juramento:

      - Por último. Recuerden que la vestimenta para las acciones es estricto negro. Nada de colores. No tenemos que ser reconocidas. La base de un buen incendio es el anonimato. Nos encontramos en este recinto el viernes a las tres de la mañana en punto. No se olviden de traer entre diez y veinte litros de nafta por persona. Con esto damos por finalizado la reunión del día. ¿A que no saben? La vecina de Dora se compró un perrito, es divino, creo que es un Schnauzer.

      Si, si, las señoras discutían entre ellas. No estaban segura de la raza del can. Pobre la vecina de Dora, había perdido hace dos años a su marido. Estaba tan sola. Atardecía en la calle. Entretanto, el comité de señoras con tendencias pirómanas continuaba con su cotilleo.

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