sábado, 15 de noviembre de 2014

Día 181: Extraviado

      Nacido en la desesperanza. El barro moldea el cuerpo, lo refigura a su semejanza. Nos preguntamos por dónde y por cuánto. A lo mejor existe un mejor postor para nuestros recaudos. La búsqueda de lo eterno. De los rincones perdidos. El golpe atrás que sacude el espanto y aligera las piernas. 
      Volamos alto con nuestras alas icarianas. Alto, tan alto como lo permita el sol. Hacemos caso omiso a la cera que se escurre a través de los pantalones. No importa, es un viaje. De los de ida. Algo dice que se puede, una voz fantasma, un eco de otro eco. Allá en la cabaña, donde combaten las almas sin envase.
      Un llamado que despierta la sangre. La vuelve roja a cada latido que marca el tempo de la catástrofe que nunca fue y siempre será. Abrir los ojos a la noción de la bancarrota. Quedar en la calle con los brazos abiertos, desplegados en el borde de las cosas sin borde. ¿Y dónde están? ¿dónde están? Las horas que se fueron, los muertos que ya no están.
      Mañana será nada. Lo que espera es negro. Es el pozo más allá de la luz. El cántaro que nunca va a la fuente. Nada retorna. La luz es un llamado. Signado. Aprobado. Montes de palabras inútiles, acojonadas. No es como plantar una semilla y escapar.
      En algún lugar quedó lo no encontrado. Sobrevolarás los sembradíos, con tus alitas de plástico. Morirás si el intento lo merece. El buen final de las justas causas. Un orgasmo de juguete. Lo que no alumbra no daña. Aunque muerde como un depravado. Dientes desean roer la carne hasta lo más profundo del pedazo.
      En los vaivenes de los versos el hilo perder. Busca, busca, alado sujeto. No lo encontrarás, lo asegura ese eco maldito. Aún si tratas el viento arrecia. Lejos. Lejos y sin caminos amarillos. Sin guías. Sin Virgilios. Chau, Kansas. Adios, suelo. Goodbye. No más de lo mismo. Salta el abismo. Transgrede. Come la hez. Deposita. No irás más cerca. 

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...