jueves, 15 de enero de 2015

Día 242: Un denario

      Luego de la reunión del comité Jesús se encontraba a la salida del recinto. Besó a cada uno de sus compañeros con afección. Dentro de dos semanas cenarían, ese había sido el acuerdo unánime. Algo no anda bien, pensó. Estos sátrapas me esconden algo.
      El templo quedó en silencio. Solo Jesús y unas cuantas mesas vacías. Todavía quedaba un resto de vino en la ánfora. Se sirvió un vaso y brindó ante la sombra que pasaba. Acércate, muchacho, no tengas miedo, dijo Jesús.

      Un niño de unos diez años salió de la oscuridad. Llevaba un pedazo de pan entre sus brazos. Con vergüenza le explicó que su familia es muy pobre y no tiene con qué alimentarse. Con la prestancia de un ilusionista, Jesús sacó de entre sus dedos una moneda plateada.
      La moneda jugueteaba entre sus dedos. Jesús miró al niño y dijo:

      - Un pequeño favor necesito, muchacho. Quiero que investigues a mis compañeros. Son doce en total. Realiza una labor discretas. Creo que tengo uno o varios traidores comiendo de mi carne y bebiendo de mi vino. Te daré dos semanas para que me informes. Un denario, esa es mi recompensa. Si me traes información valiosa, otro denario será tu recompensa.

      El niño asintió presuroso y huyó sin decir palabras. Jesús tomó otra copa de vino. Malditos traidores. Ya les haría pagar. Arderían todos en el infierno. Él, el rey de Judea, el elegido. Cuando recupere el trono les haría pagar con hierro sus pecados.
      La semana pasó y el niño cumplió con el encargo. Jesús se encontraba en el huerto de Getsemaní, acariciando un olivo. El muchacho lo saludó. Jesús pidió la parte del acuerdo. Un denario, esa sería su recompensa. El niño nervioso murmuraba algo. Trataba de recordar todo y no olvidarse de nada. Jesús puso el denario sobre su mano y lo miró, como esperando a que desembuche todo:

      - Jacobo y Andrés son buena gente, no representan peligro. A Juan le gusta pincharse con objetos extraños, no parece peligroso. Felipe y Bartolomé son amantes, es asqueroso, pero no representa peligro. Tomás prefiere amar a las cabras, los vecinos lo han visto fornicar con más de una, tampoco representa peligro. Mateo tiene problemas con el juego, debe mucho dinero, tampoco es un peligro mi señor. Judas Tadeo asesinó a un hombre hace mucho tiempo, dicen que fue en defensa propia, tengo dudas, no creo que sea mayor peligro, él lo ama y no sería capaz de volver a matar. Simón el cananeo tiene problemas con su mujer, tampoco es peligroso.
      Judas Iscariote ha tenido trato reciente con los romanos. Lo he visto varias veces, anoche le han entregado una bolsa, con muchos denarios, supongo. Yo tendría cuidado. Pedro es un negador compulsivo. Le gusta mentir y cuando se haya bebido niega hasta su nombre, no es peligroso, pero también tendría cuidado. Judas Iscariote, ese hombre me da miedo, creo que puede ser su traidor.

      Jesús sonrió al muchacho y le palmeó la cabeza. Había hecho un buen trabajo. Ahora tendría que hacer los preparativos para el espectáculo, lo que sería su muerte y resurrección.

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