sábado, 17 de enero de 2015

Día 244: La nota del muerto Pt. 2

      Estamos salvados. Así decía la canción. ¿O era un sueño? Brown recuerda a su esposa esa mañana, ¿ellos estaban salvados? Su suegro les había ayudado a comprar esta casa, los compañeros de la estación también se habían portado bien. Incluso el ascenso ayudó bastante. Nada pudo salvarla a ella. Una mano negra se la llevó vaya a saber dónde. Brown estaba perdido.
      Estudiar nunca fue su fuerte, de hecho se había hecho policía demasiado tarde. Muy viejo para estar despabilado, solía bromear, mientras daba sorbos a un café medio frío. Esa nota todavía le calaba los huesos. La persona que había cometido el asesinato estaba suelta y se había escapado delante de sus narices, como una mucama de limpieza fantasma, o algo así. El asunto lo tenía desconcertado. 
      El libro se llamaba "Sobre la naturaleza del crimen", escrito por un criminólogo ruso de apellido difícil. Lo compró usado. Una ganga de las que se consiguen tirada en las librerías. Alguna pista tenía. El caso mantenía los patrones de un típico crimen de familia. 
      Familia. Un núcleo que involucraba padres, madres, tíos, sobrinos, abuelos, cuñados. Nada de eso aparecía. El muerto solo estaba emparentado a una nota misteriosa. Ese era su único rastro existencia. Aparte de algunos libros contables y una televisión de catorce pulgadas blanco y negro. De acuerdo a la propietaria, su inquilino pagaba el alquiler todos los primeros días del mes. Nunca fallaba. No era el típico hombre que salía de parrandas. No era el típico hombre.
      Sin familia, sin vicios reconocidos, una historia en blanco, una nota con dos palabras. El plural, ese maldito plural, ¿a quién podría importarle tanto un don nadie? Capaz que se escurría por la noche y la propietaria del edificio no se daba cuenta, vaya a saber qué ocurría.
      Brown tenía algunos papeles atrasados en la oficina para ordenar. Tenía un caso relegado de un hombre golpeado en el callejón. El tipo le debía como veinte mil pesos a un usurero.
      Deudas de juego, supuso. Luego de la paliza, los matones se esfumaron, junto con el prestamista. La organización manejaba algo turbio, para la tarde tendría una entrevista con otra víctima. 
      Caso resuelto. Un imbécil acuchilló a una vieja para robarle la cartera. Dejó huellas por todos lados. Lo encontraron en la casa de un amigo, escondido. Estaba cagado hasta en las patas. Dos o tres años adentro, quizás menos. Los abogados los sacan antes. De todos modos poco le importaba. La paz de la resolución. Al menos uno. La promesa estaba cumplida.
      Estaba feliz ese día. Extraño. Brown casi había olvidado los malestares de los últimos días. La edad le empezaba a pasar su moratoria de pago. El dolor empezaba en la espalda y terminaba en la base del talón. Es algo nervioso, pensaba. Hace meses que no duermo bien. Desde que internaron a Julieta, ¿tal vez? 
      Atendió el teléfono con prestancia, hasta con cariño. Su gesto adoptó otra configuración. Ahora estaba preocupado. Tendría que hacerse más preguntas. Indagar en otros espacios. Repitió la frase que escuchó del otro lado del tubo para cerciorarse de la información. Si, confirmado. El cadáver del muerto de la nota había desaparecido.


Continuará...

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...