lunes, 9 de febrero de 2015

Día 267: Parirás horrores

      Es un parto muy normal, le dijeron. Así venía el bebé, hasta que salió el primer tentáculo. Sus padres lo criaron como un ser humano hasta donde pudieron. A esa altura de la vida, el pequeño Colin parecía más un calamar gigante que un niño proporcionado.
      Cuando el niño empezó a hablar surgieron los problemas. Las cuentas de teléfono venían cada vez más abultadas. Colin no podía evitar llamar al primero que se cruzara por sus dedos. Decía cosas incoherentes, como de bebé, y algunos locos le creían. 
      Luego los dibujos. De sus tentáculos, digo manitas, salían trazos extraordinarios. Respondían a otra clase de orden. Es geometría no euclidiana, aclaraba Colin, mientras continuaba absorto en sus garabatos. Otra vez con ese lenguaje de bebé, respondía papá. Colin, ya tenés ocho años, tendrías que hablar como un nene de tu edad.  
      Pero Colin no hablaba como un nene de su edad. Ni siquiera parecía un nene de su edad. Salvo que los nenes de su edad tengan esa misma coloración verdosa en la piel. Tampoco era muy común esa cosa de los tentáculos, que sus padres se empecinaban en llamar manitos (aunque el lector sepa más que bien que son tentáculos).
      Aunque como a todo nene de su edad, a Colin le gustaba jugar. Tenía un juego que se llamaba "controlar a las personas con la mente", en el que solía usar el teléfono. El juego consistía en llamar a una persona y decirle que tenía que ir a una ciudad llamada R'Lyeh. Tendría que reunirse con otras personas y rendirle culto. Juntos dominarían la Tierra. Solo quiere que le presten un poco más de atención, mis colegas le llaman a eso "síndrome de dictador tercermundista", dijo el psicólogo. Es lo más normal del mundo.
      Luego Colin creció, como hasta el techo. Eso no es muy humano que digamos, decían los padres. Ya de adulto comenzó a pasar mucho tiempo en la playa. En ese entonces todavía vivía en casa de los padres. Mamá se preocupaba por su hijo, pensó que su comportamiento era raro. Está metido en las drogas. Señora, quédese tranquilo, es normal, busca independizarse, tal vez conocer alguna chica, respete sus momentos. Esas fueron las palabras del psicólogo de la familia
      Una noche Colin desapareció. Nadie lo volvió a ver. Cuentan algunos testigos que un calamar como de tres metros de alto fue visto en una playa (ese es Colin). Se metió en el mar, y no salió más. Al día siguiente los papás recibieron un llamado telefónico. Era Colin. Dijo que no se alarmen, que estaba bien, necesitaba un lugar donde crecer y poder jugar tranquilo. R'Lyeh es una gran ciudad, algún día los invitaría a su nueva morada.

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