sábado, 21 de febrero de 2015

Día 279: La biblioteca de Alejandría

       Así fue como el mayor archivo de la galaxia se convirtió en el basurero más grande del mundo. Todo estaba guardado en VHS. El VHS o Video Home System era un pedazo de plástico con forma de ladrillo flaco, por lo general negro, que guardaba una cinta en el que se solían grabar videos de cosas. A falta de algo mejor, el formato prevaleció unos cuantos años antes de que se dieran cuenta que era mas bien obsoleto desde su mismo nacimiento.
       Millares de kilómetros de cinta se perdieron. Culpen a la humedad. Esa malvada se digirió cada momento emotivo grabado. La humedad fue responsable de que María se quedara sin recuerdos de su casamiento. También gracias al moho es que no quedaron rastros de la excelente colección de películas porno de Natalio. Una de esas películas tenía una escena de sexo entre un orangután y dos mujeres humanas. Se llamaba Delirios en la selva. Dicen que ganó un premio. Bueno, eso decía la caja.
       Si Borges hubiese escrito algo similar, bueno, en realidad no podría haber escrito algo similar, porque no podía ver videos en VHS, y tampoco vivió en la época del furor del formato. Reformulemos, en el hipotético caso que Borges hubiese escrito una cosa de este índole, respecto a la vida y muerte de los VHS, nos diría que la historia es una sola, que se repite una y otra vez bajo diferentes disfraces. Es la biblioteca de Alejandría, cuyo incendio nunca cesa.
       El culpable del incendio de la biblioteca de Alejandría no es la humedad, sino el fuego. No se sabe bien quién, si los romanos o los árabes. La realidad es que se perdieron miles de decenas de pergaminos, de papel y de chota de cabra y de las cosas que están hechas los pergaminos. Adentro de esos rollos había cosas escritas.
       Antes las personas no tenían fotos. Tampoco tenían televisores para ver sus VHS, porque tampoco existían esos artefactos. Tenían pergaminos, donde escribían lo que les parecía útil o digno de dejar un registro. A veces guardaban poesías o cuentos y asuntos similares. Pocas personas sabían leer. Los que no sabían leer, tenían que contentarse con aburrirse como hongos. Antes la Tierra era aburrida.
       Uno de los pocos documentos que sobrevivieron al incendio nos refiere la historia de un griego que habitaba en Delos. Su nombre era Mitómanos. Se murió de aburrimiento. Porque no sabía leer ni escribir y el aire de Grecia lo aburría. Dejó de comer porque no tenía sentido, según él. El hastío de la rutina le comprimió las vísceras.
       Ahora la gente no se muere de aburrimiento. Se muere de otras cosas, como asesinatos, enfermedades, por estupidez, por una casualidad, e incluso hay personas que mueren por que sí. Pero no por aburrimiento. Los VHS murieron también, pero no de aburrimiento. Fue la humedad maldita. Así que los científicos, que son genios con un cerebro grande, inventaron algo mejor. La misma información se podía guardar en un disco del tamaño de un CD, y le pusieron por nombre DVD, porque a los científicos les gusta los acrónimos, porque creen que hace a sus inventos algo más sofisticado. Pero en realidad es lo mismo. Un DVD es como un VHS, pero sin el problema de la humedad. El DVD tiene otros problemas. Puede morir si se lo dobla mucho o si se lo toca con los dedos. En todo caso el vaticinio del falso Borges sigue fiel. Van a construir una nueva biblioteca de Alejandría, y alguien, sea romano o árabe, la va a prender fuego. 

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