domingo, 22 de febrero de 2015

Día 280: Mala praxis

      Tiene pensamiento de manada, aunque es uno solo. Dicen que tal vez es una secuela de la esquizofrenia. En nuestro pueblo nos gusta creer en la magia. Decimos que el tipo es un milagro de la naturaleza capaz de representar muchos papeles, tal como lo haría un actor de cualidades prodigiosas. Es como un pulpo con muchos tentáculos, y cada uno de ellos con una personalidad.
      El hombre no imita, no se confundan. Cada uno de sus personajes tiene autonomía propia. De hecho son personas, dado que existen en la realidad de su mente. Por ahí papá le pegó de chico y así quedó, es la explicación más fácil que se da. Bueno, el hombre recibió su castigo corporal de pequeño, no vamos a negarlo, pero esa no fueron las causas verdaderas.
      En realidad nadie sabe qué fue lo que le ocurrió. Nadie del pueblo. Yo sí lo sé. Se los voy a contar si me prometen que van a mantener el secreto. ¿Lo prometen? Nada de cruzar los dedos, eh. Me voy a dar cuenta. Voy a seguirlos hasta en sus tumbas, así que se manejan con cuidado. Ahora que tengo su atención les cuento. Esta persona fue raptada por extraterrestres.
      Pasó hace muchos años. La visita de los alienígenas le dejó como recuerdo estos traumas que ya conocen y una bonita sonda a la altura de la cintura que le provocó escoliosis. Nadie le pudo quitar ese artefacto extraterrestre, es invisible. Yo sí lo puedo ver. Bueno, en realidad lo sé porque yo fui quien decidió que esta persona sea visitada por alienígenas.
      No me considero un autor malévolo. Le doy a los personajes lo que se merecen. No más. No hay que acostumbrarlos a demasiadas cosas. Por eso a veces no les doy un nombre, porque eso les daría muchos argumentos como para quejarse de su vida y así me pedirían cambios que, en mi imposibilidad técnica, sería imposible de otorgar. Así que a esta persona la llamo persona, ser humano, o dejamos de lado el sujeto, más fácil. Adónde nació también lo dejamos afuera. Digo ciudad, o pueblo, y el resto se imagina el que lo lee. 
      Unos cinco años después los alienígenas regresaron. Como la vez anterior, lo visitaron como a eso de las 2 de la tarde, para asegurarse que todo el mundo dormía la siesta. Tocaron el timbre. La persona los recibió como la vez anterior. Los invitó a pasar y les ofreció una taza de café.
      Uno de los extraterrestres aceptó. El que se encontraba a su izquierda lo codeó. Al instante rechazó la invitación. Le explicaron los motivos de su visita. Pidieron disculpas por la operación anterior. Ellos solo querían investigar como funcionaban los organismos a base de carbono. Le contaron a esta persona que sus investigaciones están teniendo mucho éxito en su planeta. De hecho es un furor. Están en condiciones de reduplicar la vida e incluso mejorarla.
      Pronto van a salir a vender sus clones por toda la galaxia, y todo gracias a él. Pero había un pequeño problema. Cuando realizaron la cirugía se les cayó un objeto muy preciado para uno de sus colegas. Sirve para medir el tiempo, dijo el extraterrestre. Acá lo llamamos reloj, respondió el humano.
      Así fue como los alienígenas volvieron a abrir a esta persona para sacarle el reloj que tenía atascado en la espalda. Es curioso, ya que la escoliosis y los conflictos de personalidad, todo era culpa del reloj. Nunca más volvió a tener un problema así y nunca más volvió a ver a los extraterrestres.

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