viernes, 27 de febrero de 2015

Día 285: El bosque de los unicornios

      Arrojaron el cadáver al bosque de los unicornios. Allá, los unicornios, afamados antropófagos, devoraron el cuerpo hasta los huesos. Dicen que primero empiezan por la cabeza y terminan por los dedos, que son las partes más sabrosas, de acuerdo a estos caballos con cuernos.
      A los unicornios les disgusta sobremanera que lo llamen caballos con cuernos. Prefieren que les digan criaturas asombrosas, o legendarias. En realidad se parecen más a caballos con cuernos, pero nunca hay que decirlo frente a un unicornio. A veces no se tiene demasiada suerte. Más vale vivo que cenado o almorzado, es el dicho.
      Desde que los gobiernos han sobrepoblado las cárceles el bosque de los unicornios funciona las 24 horas del día, los 7 días de la semana. 24/7. Ciertas agrupaciones ecologistas han advertido este fenómeno. Los primeros casos de obesidad unicorniana no tardaron en aparecer. 
      Contrario al ser humano, el unicornio no se disgusta por engordar. De hecho le encanta estar gordo. Así que cuando tiene la oportunidad, rebosa de glotonería. Come a más no poder, casi hasta el atracón. Es muy común que la vida de un unicornio promedio aparezca sesgada por enfermedades coronarias y diversas complicaciones asociadas a la gordura. Muchos unicornios mueren por gordos.
      Los pocos unicornios flacos tienden a ser discriminados en la manada. Es común que se terminen comiendo entre ellos, como un acto reflejo de su impotencia genética. 
      Luego de años de investigación, los biólogos han llegado a la conclusión de que el principal depredador del unicornio es la comida. De acuerdo a las estadísticas, un total de 5 a 6 unicornios por mes se atascan entre los árboles. Su peso promedio supera las tres toneladas. Eso es más o menos lo que pesan cinco Fiat 600 sin ocupantes.
      Otro problema que concierne a los unicornios es su ritmo reproductivo. Los unicornios copulan y procrean seis veces más rápido que un conejo promedio. La caza de unicornios está legalizada en ciertos países de Europa, pero sin fines comerciales. En realidad un unicornio no sirve para nada. No se dejan montar, el cuerno es un marfil de mala calidad y la carne de unicornio tiene un gusto horrible. Incluso el guano de unicornio es un mal fertilizante. Por fortuna, el exceso de comida ejerce un control regulador en la población de los unicornios. 
      Otra peculiaridad de los unicornios es su comportamiento psicológico. La mayoría de los unicornios suelen tener una estima más alta que la media del ser humano. Suelen ser criaturas soberbias, con tendencia a los pensamientos magnánimos. El unicornio no se deja montar por que eso es servidumbre para ellos, y el unicornio nació para reinar el mundo. De hecho, es normal para la mente de un unicornio creer que el mundo gira en torno a él. 
      El bosque es su reino supremo. Ahí son reyes y comen todos los humanos y porquerías que desean, sin intermediarios. Engordan hasta la muerte misma. Así se cumple el ciclo de vida del unicornio, una curiosidad inerte e inservible de la naturaleza de nuestros paisajes terrestres. 

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