domingo, 1 de marzo de 2015

Día 287: Mundo fantasma

      El análisis del espectro dio negativo. Ni un gramo de vida brotaba de aquella mancha sobre la pared. A la porquería, además, le resultaba fácil desaparecer. El hombre con el medidor en la mano tuvo una brillante idea. Una brillante y estúpida idea. No sería complicado reduplicar el proceso.
      El mundo sería contagiado por millones de espectros. El mundo necesitaría a su equipo. Erradicar la plagar, cobrar su módica tarifa. Todo en orden. ¿Qué compraría primero? Un departamento para mamá en la costa. A ella le gusta el mar y toda esa mierda. El aire salado. El viento. La gente. Es su decisión. Solo quiero hacer feliz a mamá.
      Tendría que evaluar las posibilidades. Atrapar fantasmas y luego clonarlos no era un asunto sencillo. Se necesita preparación y por sobre todo, mucha paciencia. Nadie comprendía su labor científica. Corrían por la red tantas mentiras al respecto.
      La naturaleza del espectro. Existía una especie de acuerdo cultural que decía que los fantasmas eran los residuos o emanaciones de la energía espiritual de un individuo muerto. Nada más falso y estúpido. Bueno, falso a medias quizás, porque el espectro sí era una emanación residual, pero la fuente era otra. 
      El cuerpo humano es como una batería de auto. Eso los acumula y los recarga. Con el tiempo, el fantasma gana cierta autonomía respecto a su procedencia. Al igual que las máquinas, el espectro es capaz de desarrollar ciertas funciones básicas, como abrir y cerrar una puerta o incluso realizar reproducciones fidedignas de figuras humanas.
      Como toda energía creada, la fuente de poder de las apariciones no puede ser destruida. En todo caso pueden reconducirse a otros fines, incluso proveer de electricidad a una ciudad entera. La mente puede llegar a ser un aparato prodigioso. Eso lo entendía a la perfección el técnico de las mediciones fantasmales.
      Esta cosa es asombrosa, seguro se dejará replicar. Solo tendría que reconfigurar algunas coordenadas en el medidor. Aunque el técnico olvidaba un detalle, de los pequeños. La energía del espectro es fluctuante y autónoma a los deseos del que quiera manejarla. 
      El fantasma dejaría que el técnico siga sus planes, pero tendría que pagar el precio. En algún momento. Quizás no ahora. Lo dejaría que se regodee un poco de su triunfo, que sueñe con hacerse millonario. En el momento menos esperado tomaría el control de la situación. Haría suyo el cuerpo del humano y la reduplicación será un éxito. 

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...