miércoles, 4 de marzo de 2015

Día 290: Fichín nazi

      Detrás del oro nazi no quedó la memoria. Tan solo un puñado de habladurías. La existencia de un plan descabellado salió a la luz de forma solapada a traves de internet. La idea provenía de un SS-Obersturmbannführer apellidado Braun.
      El tal Braun quería mandar a acuñar una cantidad insólita de monedas conmemorativas del Tercer Reich. Monedas que otrora habían sido dientes de judíos, cadenas de negros y demases chucherías de homosexuales. La cantidad de monedas que estimaba el SS-Obersturmbannführer Braun en su informe era de un total de 5.359.254. A un promedio de 10 gramos por pieza, el peso total del botín se acercaba a las 53 toneladas. Todo ese oro sería llevado a la Antártida en una flota de submarinos.
      La guerra no le sonreía a Hitler, así que el plan de Braun fue desechado por considerarlo un disparate cósmico. Sin embargo, eso no le impidió a Braun que fraguase una orden de su superior inmediato en cargo, el SS-Standartenführer Kopf, el 13 de marzo de 1945.
      Con ese documento se presentó en el astillero de Bremen. No resultó fácil el engaño. De hecho Braun tenía que contar con múltiples firmas y autorizaciones por parte de la Wehrmacht y la Kriegsmarine, todos cargos de jerarquía. Cada uno de ellos recibiría su comisión. Una lista amplia. Todo a espaldas del Führer, como era lo acostumbrado en los últimos años previo al final de la guerra.
      El submarino U-3531, uno de tipo XXI, zarpó del puerto de Bremen el 1 de abril de 1945. Para ese entonces Alemania se encontraba rodeada por los aliados y se esperaba un pronto desenlace a la guerra. En resumen, todo era un pandemonio.
      El U-3531 no figura en ningún libro de historia, de hecho no existen datos respecto a su construcción en ningún astillero alemán. Hasta ahí llegaron las monedas, o los dientes, o las cadenas, o como quiera llamarse. Claro, el único viaje inaugural del U-3531 pudo llevar tan solo unas 12 toneladas de oro. 
      Gracias a la tecnología del submarino y a la inmensa debacle de la guerra, el U-3531 permaneció fuera del radar del enemigo. De hecho nadie volvió a saber de él. Algunas fuentes señalan conexiones de la Artártida con la Patagonia respecto a movimientos "extraños" de naves no detectadas. Aún así, no dejan de ser suposiciones. 

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