lunes, 9 de marzo de 2015

Día 295: Preceptos de buen gusto

      El paciente mordisqueaba una lapicera. El análisis determinaría qué enfermo estaba o, mejor dicho, cuánto le faltaba para morir. Es que el cáncer es así, te agarra una parte del cuerpo media jodida, y chau, despídete mundo. 
      Después hay que pensar en todos tus seres queridos, a quién le dejás los CDs, quién te quita los libros, y cosas así. Debe ser jodido. Igual después de enojarte con la sentencia de muerte es como que hacés las paces. El universo te jode, y es jodido. Es verdad. 
      El paciente se rió. Es que soy un exagerado. No me pasa nada, es un simple análisis. Ni siquiera tengo un resfriado. Aunque debe ser feo que encuentren un cáncer en esos análisis. Cáncer por boludo. 
      A las personas le parece de mal gusto hablar de las enfermedades. Pero se olvidan que morir es de peor mal gusto. Y ni siquiera tenemos alternativa. Morir es como un deber para nuestra especie. Nacemos para quedar muertos dentro de un rato, corto o largo, depende de cada uno. Y eso no es buen gusto. 
      Es cierto. Podría ser peor. Vivir hasta el hastío. Un hombre inmortal, eso sería feo. Es que el amor no elige a su víctima. Tampoco la muerte. Llega, como sea. El cáncer es tan solo uno de sus tantos repertorios.
      Al final no tenía nada. Un análisis más. Una tranquilidad al pedo. El paciente dejó la lapicera recostada sobre una revista de poca monta. Podría pegarme un tiro, pensaba. Mejor salir al sol. Que le agarre cáncer a los demás. Por ahora. 

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...