domingo, 15 de marzo de 2015

Día 301: Lecciones de filosofía

      El cinturón no deja de apretar. Esa gordura delatora. Es una gordura de índole filosófico. La grasa de los capitales, decía Serú Girán, al emular la posibilidad de un Karl Marx gordo y fofo. El problema no es lo gordo, si no todo lo que se halla a su alrededor, absorbido por el perímetro de su estómago. 
      Si el cinturón en cambio está flojo, entonces es la indigencia que suelta. El raquitismo también tiene su filosofía. Es una falta. Un deseo insatisfecho traducido en reducciones cuantiosas de carbohidratos y proteinas. En realidad el peso habla mucho de una persona. Es un asunto serio.
      Si se piensa bien, no. No es tan importante. Pero puede serlo. Todo depende de la tribu que lo maneje. La especie humana es complicada cuando de imagen se trata. Lo que entra por los ojos sale por el cerebro en forma de ondas distorsionadas que generan pensamientos a veces no del todo acertados. 
      El proverbio dice algo que no me acuerdo. Pero seguro debe haber sido un buen proverbio. Por algo es un proverbio, y no una frase cualquiera arrojada al azar, como: "tengo sífilis" o "vamos a comer tomate perita". No vamos a entrar en ese dilema. La filosofía exije seriedad para el que la practica. No es cuestión de andar limpiando los tachos de basura con el culo como si fuéramos un Diógenes del siglo XXI.
      El pensamiento suele utilizar algunas partes del cerebro. En esa parte de la cabeza se originan las ideas. El cerebro se encuentra dentro del cráneo, que es como una especie de casco que nos protege de los piedrazos que podemos recibir por la vida. La naturaleza es sabia. Conoce mejor que nadie lo odioso que puede ser un humano. 
      Sin embargo la tarea de pensar a veces es confusa. Las ideas no siempre son adecuadas y pueden ocasionar muertes y enfermedades, como la mejor de las pestes. Para eso la humanidad creó un tecnicismo precioso llamado sociedad. Existen personas que viven gracias a tecnicismos. Otros mueren. 
      Aunque por lo general las personas suelen vivir gracias a la comida y el agua, y la correcta evacuación de las heces y la orina. También en el terreno de la reproducción sexual se le da muy bien, gracias a la falta de depredadores naturales. El ser humano también es una peste, como la paloma o las canciones de Ricardo Arjona. 
      La filosofía suele hacerse estas preguntas y algunas más, por lo general un poco más interesantes. ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cuál es el sentido de la existencia? ¿Cuál es el precio de la cebolla? Y cosas por el estilo. A veces la labor del filósofo es palpar el tomate perita y comprobar su madurez. Una buena ensalada requiere de verdura fresca. El condimento también es esencial, aunque algunos opinan que los filósofos son gente insulsa que no sabe distinguir entre el gusto del sambayón y la crema del cielo. 
      Cuando un filósofo es famoso puede contratar a un cocinero para que le haga una ensalada. Incluso puede sobornar a los medios de comunicación para que hablen de lo bien que hace ensaladas, aunque sepamos que es una mentira. También la fama le permite escribir libros de cocina y de otros menesteres. A los filósofos les gusta mencionar a gente muerta, por lo general filósofos compadres, porque eso les hace sentirse más importantes.
      Los filósofos son gordos. Aunque algunos también son flacos. Algunos no son ni gordo ni flaco. Todo depende de qué tan bien prepare una ensalada. Por eso la naturaleza es sabia e inventó las verdulerías. Es natural que en una ciudad siempre haya una verdulería en un rango de 500 metros o menos del lugar en donde se vive. Ese es el promedio. Salvo en algunas ciudades de Uzbekistán, que comen personas vivas.
      Dicen que las verdades son eternas. También las mentiras. Para eso están los filósofos. Para enseñar cuando una verdad es una mentira y viceversa. El precio de la lechuga puede ser una mentira. Ahí es donde importa tener un filósofo cerca. En los países desarrollados la tasa de filósofos per cápita es de 0.57. Por eso hay que cuidar a estos laboriosos del pensamiento. El mundo de la cocina depende de ellos. 

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...