miércoles, 18 de marzo de 2015

Día 304: Tres

      Ese tipo acabaría por acogotar su paciencia. Irradiaba un lenguaje de cloaca, como si fuese un inodoro que funcionase a la inversa.
      Si la solución no servía lo bueno sería demostrar un decoro. Los dos hombres eran adultos y así resolverían su disputa. Como seres racionales. Dos personas en sus cuarenta, en el borde de lo posible pensable. 
      Nadie entendía los mecanismos del tercero en discordia. Por lo general era un subordinado sin aspiraciones. Este tenía demasiadas. Casi tanto como un dictador en ciernes. Comandar las acciones de dos hombres era fácil, dentro de todo.
      El inconveniente nacía de la facilidad del convencimiento.
      Sería capaz de hacerlos saltar al pozo si se lo propusiera. Dos imbéciles sin fundamentos. Con menos o nada que perder. Del otro lado los hilos de un propósito mayor. Les repetiría las palabras hasta el borde del sinsentido.
      Decir y escuchar. Dos cosas que nacieron de diferente padre pero de misma madre. Juntas hacen un equilibrio ancestral. Metódico.
      Llevan los volúmenes de una antigua sabiduría entre los codos. El amo de las palabras subyuga a los dos esclavos. La muerte obliga a escuchar su oración. Los gemelos y sus oídos no pueden decidir. Dirán palabras vacías, hasta que no queda nada por escuchar.

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