jueves, 2 de abril de 2015

Día 319: Burbuja de acero

      Construiría una burbuja de acero contra los desmanes del universo. La oportunidad precisa para practicar esa pose ensayada durante años. Una mezcla de antipatía ancestral y sorpresa deliberada. A los infieles les llegarán los pinchazos. Un tenedor gigante va a posarse sobre sus ojos. 
      El ritual sería considerado por todos como una blasfemia. Lo prendieron fuego por hereje. Tiren su cuerpo a los leones. Háganlo sufrir. De las multitudes de escenarios posibles estaba el del tenedor gigante. El tenedor era un invento de los padres para que los hijos vivan con miedo a perder los ojos.
      Con eso y una serie articulada de mentiras mantenían el flujo reproductivo de la raza humana. Hacía bastante tiempo que ya nadie mantenía relaciones sexuales por placer. Eso era un hábito anticuado.
      Así vivían en una nueva cultura de la culpa, donde los gametos sexuales eran extraídos de forma quirúrgica. El discurso oficial mantenía la postura de que con ello se regulaba el control de natalidad. De ese modo evitaba que la gente ande pariendo críos como conejos cristianos de películas pornográficas.
      También tenían que tomar una pastilla para controlar el deseo. No es difícil suponer que fue esa la forma en que controlaban los ímpetus revolucionarios de los individuos. El sistema ya no quería sorpresas. De hecho había aprendido, a fuerza de prueba y error. A los disidentes solo les restaba morir, o aprender a convivir con lo que les dejaba el exilio.
      Una pequeña fracción de la sociedad montó una reserva humana a base de una serie de exilios. Se la llamó la "pequeña revolución". Fue un buen intento. Incluso, luego de que eso derivase en un nuevo sistema de purgas, se generó toda una serie de exilios masivos.
      Una chispa de inquietud empezó a trascender por lo bajo. Cada vez más personas osaban a comunicarse entre ellos, como lo hacían sus antepasados. Dicen, antes que fuese prohibido por el Gobierno, que se llamaba comunicación. Antes era un mal necesario. Al menos es lo que figura en ciertos libros ahora prohibidos por las escuelas.
      En el punto más álgido de la situación, muchas personas diseñaron modos de trascender la burbuja de acero colocada por sus progenitores. Nacieron comunidades autónomas. Se extendieron por todo el globo. Con ello se idearon otras alternativas políticas, que en realidad no eran más que vagas referencias al antiguo sistema capitalista. Tan sólo faltaría un empujón y una guerra civil, de proporciones galácticas, sería una realidad. Sangre será derramada. La sangre busca a la sangre. Poco a poco todo caerá. Roma. Y todo lo que ella defiende y anhela. 

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