viernes, 3 de abril de 2015

Día 320: Después de la decimotercera extinción

      De ser preciso tumbará la puerta. Salvo que le dejen entrar por la ventana. Un grupo comando no puede fallar. Están diseñados para matar lo que se les cruce por enfrente.
      Hay que hacer la cosa todo muy rápido. Los vecinos tienen ojos para los secretos. Esta operación era de vuelo bajo. Así llamaban a los secretos. 

      Primero arrojar las latas de gases. Atonta a las víctimas. Nadie querría cometer nuevos riesgos. La primera resistencia. Inutilizar a los perros.
      Nadie se preguntaba porqué tantas molestias. Porqué tanta dificultad. La milicia los quería vivos a todos. Cinco chicos de no más de diez años cada uno. Personas importantes, decían. Niños.
      Aunque en realidad la casa parecía vacía. Por dentro se escuchaban los ecos del pasado. Fantasmas sin sombras. En la lejanía de una especie cercana a su propia extinción.
      Los robots repetían el acto, conforme a su naturaleza. Repeler al invasor. Matar sin compasión. Algunas de las directivas. Nada había cambiado. Salvo las reglas del juego. 
      Aquellas máquinas sin cerebro habían heredado un bonito planeta vacío. Así, lo único que hacían era perpetuar las órdenes de sus creadores. Todos muertos, sin excepción.
      Algún día la Tierra sería descubierta por otras civilizaciones. Tal vez ellos descubrirán las piezas faltantes del rompecabezas. Dilucidar la secuencia, esa sería su tarea.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...