martes, 21 de abril de 2015

Día 338: La decimocuarta extinción

      El producto fue un furor ni bien tocó las góndolas de los supermercados. La propuesta, no muy diferente a la de sus competidores, prometía acabar con la suciedad de modo eficaz y permanente. Además económico.
      Sólo había que arrojar una cantidad moderada de polvo limpiador sobre el área con suciedad y todo desaparecía, en cuestión de segundos. Vaya a saber como. El truco no lo develaban los magos que fabricaban ese polvo mágico, llamado, en un arrebato de ingenio, Limpiolín.
      El secreto de Limpiolín reposaba sobre los cerebros de un grupo de ingenieros. El grupo de trabajo dirigido por el profesor Krappolkin dedicó cinco años de arduo trabajo para desarrollar una solución definitiva a la mugre, la grasa y demases fuentes de suciedad.
      Muchos rumores circularon, gracias a la competencia. Decían que Limpiolín estaba fabricado a base de sustancias tóxicas, prohibidas en el mercado. De hecho un estudio de laboratorio había sido entregado a los medios. Limpiolín contiene altos niveles de amoníaco, nicotina y azufre. También el contenido de hierro era alarmante. Y el niquel. Y el cadmio. También fluor. Y otros elementos raros de la tabla periódica.
      Los directivos de la fábrica emitieron un comunicado de prensa. Si bien no podían difundir el contenido exacto del producto limpiador. La empresa asegura que no contiene elementos nocivos para la salud. Están apercibidos de ciertos análisis que están dando vueltas por Supranet y es todo una confusión. Hay ingenieria espacial de por medio, elementos extraídos del espacio. Es seguro que tales elementos interfirieron en los resultados del análisis.
      Las cosas, lejos de solucionarse, adoptaron un matiz alarmante. Las ventas de Limpiolín bajaron y los rumores sobre un accidente en la fábrica crecían.
      Un directivo de la empresa convocó a la prensa. El comunicado sería transmitido a todo el mundo. El directivo sudaba como un chancho frente a las cámaras.
Aclaró la garganta y dijo: 
      - Como es de público conocimiento, hemos decidido quitar del mercado el producto de limpieza Limpiolín. Nuestra fábrica ha sufrido un accidente de tremenda importancia para nuestro planeta. Paso a contarles:
      En el año 2345 enviamos una sonda a la galaxia de Andrómeda. Gracias a nuestros desarrollos en el estudio de los agujeros negros, logramos por primera vez extraer material de un agujero negro sin poner en peligro la nave. La misión fue un éxito.
      Cinco años después logramos estabilizar el material del agujero negro. Como podrán adivinar, parte de ese material fue a parar a la fabricación de Limpiolín. Tuvimos un desafortunado accidente, el material del agujero negro se tornó inestable. Por lo tanto, urjo a las naciones a reunirse...
      El mensaje fue interrumpido por la catastrofe. Así fue como la vida en la Tierra dejó de existir.

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