viernes, 1 de mayo de 2015

Día 348: Obligaciones

      Un baile cáustico rimbombante. En la soledad de los mares. Los pieces mueven las aguas, como Jesús antaño. Es una festividad de unos pocos, una marea desierta.
      El monstruo ansía devorar el jugo de la carne. Está famélico. Nadie lo alimenta. Desea con deseo. Y por si fuera poco está embarazado. Tiene un pequeño monstruo acogotándole las entrañas. Se reproducirá, es evidente.
      Le dijeron que los humanos existen, para que tema por la supervivencia. Cuidar a la familia. Esa es la directiva. Por eso debía introducir la porquería. Ante todo procrear hasta el calambre. ¿Acaso las demás especies tengan los mismos problemas? No, los tienen peores.
      En la alteridad de las circunstancias engendran sus simientes para cautivar a un planeta indolente. Sus pobres muchachos, pendencieros de la estación más fría del año, azotes del infierno. El lujo de dejar de pertenecer.
      Cuadran ante el sol en una pose militar. Sacan sus lenguas de monstruos y cautivan al público presente. Son los hijos de la necesidad. Quieren alimentarse, continuar con los designios de la especie. De un revire antropófago rezuma la carne entre sus dientes. Filosas. Deseosas. Las muertes son para todos.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...