sábado, 9 de mayo de 2015

Día 356: Atascado II

      Carlos era una mierda despreocupada en en el mundo que le había tocado vivir. Sin dudas habría sido un buen vicepresidente en Urano. En la Tierra su estatus no superaba la altura del gusano más ambicioso de la galaxia.
      De hecho ese gusano habita en una galaxia a 158200 años luz de la Vía Láctea. Se llama Grth y tiene tendencias autodestructivas. Cree en medio dios y sabe que él mismo es la otra mitad faltante. Grth mide unos 2 centímetros, un poco por debajo del tamaño promedio del gusano terrestre.
      Carlos vivía irritado. Un espermatozoide con la carga genética defectuosa lo había dejado medio sordo de nacimiento. Medio sordo, esa era la definición más acertada. Mientras su oído izquierdo los sonidos entraban como un radar, el derecho permanecía virgen a los efectos de cualquier ruido o insinuación musical.
      Vivía como a dos mundos. A veces alucinaba con la voz de un gusano. Decía cosas groseras en su lado derecho, entre la nada. Sueños de conquista interplanetaria. Se hacía llamar Grth.
      De acuerdo a Grth, en su planeta no existen las vocales, lo cuál era una gran ventaja al jugar Scrabble. Tampoco tenían en sus diccionarios el concepto de piedad o empatía. De hecho todos los gusanos del planeta que provenía Grth eran potenciales tiranos u homicidas.
      La voz de Grth anunció su llegada. La mitología de su planeta tenía un estúpido convencimiento acerca de la divina presencia de Carlos. El gusano dijo que se teletransportaría en el transcurso de los próximos veinte días para instalarse en el oído derecho de Carlos. Así tendría la posibilidad de salir del cascarón. La coraza durante la que estaba forjando sus inquietudes acerca de la existencia y el sentido del universo.
      A Carlos le importaba tres carajos la existencia y el sentido del universo. Sólo quería saber si: A) Iba a doler. B) Volvería a oír.
      El gusano negó ambas inquietudes. A decir verdad, también le importaba tres carajos lo que pensara Carlos al respecto. Le importaba esa mitad sorda, donde el sonido se desconocía, esa mitad divina. Más vale decir, su oído derecho. 
      Por eso, para tal ímproba tarea, el gusano prescindió de las opiniones de Carlos. Grth viajó 158200 años luz para demostrarle al universo el significado de la verdadera divinidad. Por supuesto, como otros tantos, estaba equivocado. Aunque fue muy curioso el resultado final. Vaya uno a saber por qué, si es porque Grth estaba falto de entrenamiento, o si la oreja de Carlos era demasiado pequeña. El gusano quedó atascado. Sin posibilidades de salir, o de entrar. Atascado. En la desesperación movía su cuerpo, como un gusano nervioso. A las personas que veían la oreja derecha de Carlos le parecía un detalle curioso, digno de ver. 

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