domingo, 10 de mayo de 2015

Día 357: Evidente

      Una aplicación para la vorágine. Ese cosocidio de la palabra que aflora muerta. Es el himen de una prostituta. La inocencia de lo que ya no vendrá. Algo por aparecer, semillas del hastío. Llegamos tarde al fin de siglo.       
      Ya no sirve la decadencia, es un bien usado, un forro tirado al costado de la vereda. Una expresión francesa inservible. Una manía del ego entre tantas. Apunta y borra, son las llamas de un pene enorme que se cae de maduro.       
      Y un agujero. Un portal tan grande como Sri Lanka. Un triángulo sin bermudas. Una insinuación sexual de lo que podría ser. Si las palabras pudieran medirse en fotones. Muchos haces de luz se condensarían sobre las intrigas de una hoja en blanco. Hasta formar un gran libro lleno de nada. Un blanco seminal. Renovador. 
      Perdido en la mecánica cuántica de los algoritmos sociales, sus convenciones, la cultura y todo lo demás. Hay que enseñarle al nene a portarse bien. Hay que decirle que no escupa, que sea bueno con su sociedad, que tanto lo mima, que tanto lo acaricia, que tanto lo masturba. Hasta el éxtasis mismo del abandono. Fuera de sí un eco, menciones del fantasma. Si, pobres son y piden más, vulgares señores sin sombrero, que fuman sus habanos en pipa, que comen sus porciones de caca en sobre, que cagan hasta las últimas consecuencias del ano que los destroza. 
      Y por si fuera poco, un apocalipsis consumado. Ese que está escrito en los libros. Una mentira para nenes malos. Una alegoría, mejor dicho, sin o, una alergia. Cuantas tonterías por escuchar, tanto taradismo por leer. La ingeniería del absolutismo idiótico no detiene su marcha. Avanza, avanza, hasta las pútridas consecuencias. No quiere detener aquello que llega. Porque nunca se fue.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...