martes, 2 de junio de 2015

Día 380: Apuestas

      El pendejo traería la información. Eso le prometieron. Mierda, eso me costó veinte pesos, pensaba Martínez. ¿Por qué no habré contratado un detective? Todo por pichulear. Es verdad el dicho. Lo barato sale caro. Con veinte pesos el pibe ya puede estar en el Congo. Bueno, no tanto. Pero para un boleto en el 51 sí le alcanza. 
      Tampoco es que deseara mucho enterarse de cómo venía la mano. Estaba seguro que Luciana lo engañaba. Tan solo necesitaba una prueba. Una foto. Agarrarla in fraganti. Y si, los detectives cobraban un fangote de guita para hacer algo tan simple. ¿Con qué revelan las fotos? ¿Con diamante? 20 pesos por una foto Eso sí era negocio El pendejo parecía bueno. ¿Cuántos años tendría, 17, 18? No importa. Martínez le dio el billete y dijo: "tomá, para que te compres un heladito. Acordate de lo nuestro" Martínez guiñó el ojo. El pibe asintió con la cabeza y tomó los veinte pesos. Te espero acá, agregó Martínez. 
       Por eso este país está como está, puteaba el presunto engañado para sus adentros, porque nadie hace lo que promete. Antes era diferente, la palabra era un contrato. Tampoco había tanta falopa en la calle. Bueno, un poco sí. Pero la gente los tenían señalados. Y si jodías mucho, los milicos te ponían en vereda. Martínez suspiraba. ¿Por qué no vuelven y encierran a todos estos malandras? 
       Las cosas con Luciana tampoco venían muy bien. Al final tenían razón sus amigos La flaca es muy pendeja para vos. Pero si Al Pacino le saca como treinta y pico a su mujer. Pero Al Pacino tiene guita, Ricardo, vos sos un seco. Martínez se miraba al espejo. Tengo 50 y parezco de 45, no estoy tan mal. Salgo a correr tres veces por semana. Camino de mi casa al trabajo. Y Luciana tiene 30, pero es muy madura para su edad. Nos entendemos. Ella me ama. Yo la amo. ¿Por qué van a salir las cosas mal? Ricardo, vos preparate. Ojalá que no. Pero la edad te va a jugar en contra, le advirtió su mejor amigo. 
       Al final el viejo tenía razón. Martínez encendió un cigarrillo y largó una bocanada de humo nerviosa. ¡Puta si tenía razón! Todo está en las cifras, Ricardito. Acordate. Veinte pesos, el 51, un heladito, 50, 45, 17, 18, 30 años y tres veces por semana. 

      ¿Y quién sería el ganador en esta carrera contra la muerte? El papá de Ricardo Martínez no tenía la respuesta. A los 68 años perdió la carrera. Luciana, de 30 años, tomaba un café en un bar de Retiro. No esperaba a nadie. Le hizo seña a un flaco que no paraba de mirarla. Creo que me sacó una foto. El joven se acercó a la mesa. Luciana sacó un billete de cien pesos de la billetera y le guiñó el ojo: "tomá para que me compres un heladito. Acordate de lo nuestro".

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...