lunes, 8 de junio de 2015

Día 386: Hacer la cola

      Una probada de lo que muchos desean: un contacto alienígena sexual. Los extraterrestres montaron un faenario o, en otros términos, un escenario para la faena. Una fila de seres humanos esperaba su turno para ser "abducido"
      El aparato reproductor masculino de un extraterrestre es curioso.  Si bien guarda similitudes con el pene humano, sus utilidades son diferentes. Si uno observa al miembro alienígena de cerca, lo notará fláccido, como una goma pinchada. El extraterrestre no recurre a la excitación de su falo para incrementar el tamaño. Para eso tiene cartuchos. Los cartuchos son como una especie de relleno que se coloca dentro del aparato reproductor masculino extraterrestre.
      Hay diferentes tipos de cartuchos. Un cartucho para relaciones sexuales fuertes, otro para tener sexo casual, otro para sexo con motivos científicos y también hay cartuchos para hacer tomas de karate o para cocinar un típico desayuno extraterrestre con el falo como batidora.
      En este caso, el cartucho puesto en el pene extraterrestre es el de sexo con motivos científicos. Para los seres humanos abducidos, este cartucho significaba sexo con dolor extremo. O como dijo un hombre al salir de la habitación de pruebas: sexo con hemorroides.
      La ciencia detrás de la reproducción humana. Probar los límites de los órganos sexuales, ese era el experimento llevado a cabo en un planeta desconocido por la humanidad, a millones de años luz, lejos, lejos, donde ningún telescopio posó su mirada. En ese planeta, por supuesto, tienen sexo con motivos científicos. Y para eso necesitan sujetos de prueba.
      De acuerdo a los estándares de esta raza alienígena, la Tierra es un planeta de tipo 3, o sea, fundamentalmente inofensivo. Así que del total de planetas con vida, un total de 35 en todo el universo, la Tierra contaba con la mayor índice de sumisión galáctica. O, como suelen decir los científicos alienígenas: "no se van a quejar"
      La idea es quitarle lo divertido, aduce un extraterrestre. El ser humano es curioso por naturaleza. Hay que quitarle esas ganas de meter las narices en donde no le incumbe. Descubrieron mucho, lo aceptan los científicos del planeta desconocido, pero hasta ahí. La teoría es no avivar giles.

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