jueves, 2 de julio de 2015

Día 410: El hombre del nudo Pt. 3

      El viajero desconocido había atravesado todos los continentes. En esa época poco se conocían las fronteras del mundo. Hace miles de años atrás el conocimiento todavía era acotado. Para el viajero desconocido no había secretos. Todo estaba en su mente. Ideas recolectadas a lo largo de sendas travesías.

      En la Mesopotamia, donde se asentaría muchos años después, era conocido con el mote de "El extranjero". El extranjero formaría una familia en esos confines de la Tierra y seguiría siendo un extranjero. Luego el hombre se fue como vino y nadie más supo de él. Dejó una mujer embarazada, que pronto se convertiría en carne de mercaderes.
      Los niños crecieron, ajenos al destino de su padre, aunque de algún modo cercano. El padre siguió sus pasos por el globo, en busca de algo sólo por él conocido. En algunas ocasiones trató de ubicar a su familia, cuando ya sus hijos eran hombres, pero desistió. Pensaba, ya se enterarán. No necesitan saberlo. Además hay tiempo.
      Para personas con su condición, el tiempo es lo que sobra. Una maldición. Estar tocado por una enfermedad sin cura. Ese es el mal que aquejaba a este viajero desconocido. Extranjero en todas partes. Extranjero de la Tierra.
      En cada viaje iniciado había una promesa de cura. Los rumores se extendían y el viajero desconocido tenía los oídos abiertos. 
      Para ese entonces ya estaba loco. Su cerebro había muerto hace mucho tiempo. El cuerpo seguía vivo, por la inercia de la maldición. Ese cuerpo eterno. Ajeno a la muerte. Inmortal.
      Caminó hasta nuestros tiempos, usando como nombre Red, aunque las lenguas antiguas sigan refiriendo a esta persona como un extranjero. 
      Un día dio con la cura. Tan fácil y obvio. Miles de año frente a sus ojos. El remedio era combatir el olvido. Si bien conocía la escritura desde su misma creación, por haber vivido en la tierra de su nacimiento, había aprendido a remediar el olvido con un sistema practicado en uno de sus muchos viajes a América del Sur.
      Los antiguos incas intuyeron la solución a sus problemas. Un sistema utilizado con propósitos contables. Tan vez con fines ulteriores, divinos, una escritura secreta. Una cuerda principal y muchas cuerdas de colores, entrelazadas. Un quipu. Muchos nudos. En aquellos nudos, recuerdos para el viajero, estaría la solución.



Continuará...

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