domingo, 12 de julio de 2015

Día 420: Cadena internacional

      Tengo que cuidarme de no engordar. A la gente no le gustan los gordos. Tengo que cuidarme de coger mucho. A la gente le gusta las personas con magnetismo sexual. Y lo importante, tengo que cuidarme de no cortarme la mano o alguna otra extremidad. Es definitivo, a la gente no le gusta los mancos y los deformaditos. Está en su naturaleza. Supongo que también debe estar en la mía. También soy humano, qué joder. 
      Quizás no un humano demasiado convencional, eso lo acepto. Recuerdo que una vez fuí a una de esas convenciones en donde los artistas te firman sus trabajo. Yo le pedí que me firme el culo. El tipo me miró con cara rara. Y no lo entiendo, los artistas tienen que hacer todo lo que les pedimos. El cliente siempre tiene la razón, ¿no? Sino, de qué viven, ¿del aire? ¿del fanatismo de las rocas? Bueno, eso no es lo importante.
      Lo que es en verdad importante es lo que tengo para contarles. Anoche tuve un encuentro cercano del tercer tipo. Para los idiotas que aún no se cayeron de la maceta, eso significa que conocí a un extraterrestre. Grabé un video de unos dos minutos y medio. Tengo pensado subirlo a Youtube, a ver qué opina la gente. No se preocupen, no hay gordos y mancos en ese video. En cambio, van a tener que soportar mi voz de flauta rota haciéndole preguntas a un sujeto todo verde. Es buen material, se los aseguro. 
      Antes que lo pregunten. No. No estaba drogado. Nunca, digo, nunca estuve tan sobrio y limpio de porquerías en mi vida. Les juro, no me habría venido para nada mal una línea de cocaína. Algo que me dejara frito y en paz. Ahora tengo el peso en mi cabeza de la humanidad entera, incluso la de los mancos y gordos del mundo. Si, también son personas, a pesar de que a la gente no le guste. Ahora tengo que portarme mejor y ser más ecuánime, porque sobre mis manos estúpidas reposa el destino de nuestro insípido planeta. 
      Creo en el azar de las cirscunstancias, siempre que las situaciones no me sobrepasen. Como ocurrió anoche. Tantos científicos en el mundo. Tanta gente buena. De verdad. Buena de verdad. Y el tipo verde me viene a encontrarme a mí, un pobre diablo que todavía no sabe rascarse el culo sin ganarse una urticaria. 
      Para que se queden tranquilos, el extraterrestre no tiene malas intenciones. Al menos no de momento. Intuyo que su personalidad es bastante voluble. Así que no quiero tentar a mi suerte. Ni a la de ustedes, por supuesto. De acuerdo a lo que me cuenta, si es que tengo que creerle, en este mismo momento nos apuntan 523 rayos lásers con la potencia suficiente como para dejar la Tierra como un huevo frito. 
      Igual no se preocupen, el sujeto verde me dijo. Bueno, lo van a escuchar cuando suba el video. Y también lo van a ver. No es de los tipos más lindos del universo. Lo que me dijo es que existe la posibilidad de que su civilización extienda el período de nuestro contrato. Así que por unos años seremos libres de vagar. Todo con fines de contribuir a sus experimentos, claro. Disfruten el tiempo que les queda. El video ya está cargando.

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