martes, 21 de julio de 2015

Día 429: La balada del joven marinero

      Perdió una costilla en el intento. Luego perdería la vida. Y quién sabe qué más. Las razones de una noche oscura pocas veces se pregunta. Y esa noche fue más que oscura. Llovió casi hasta el amanecer. Un vendaval se llevó casas y perros, árboles y hombres.
      Pero antes de morir existió un mientras. Un durante de los largos, hasta el desenlace que todos conocemos. En ese intermezzo aquel hombre nadó y nadó, hasta como pudo. Fue llevado en andas por el amor de una naturaleza desquiciada. 
      El agua que llovió no tardó en acumularse. Las calles eran mares con circulaciones cuadriculadas. Y llovió. Llovió. Como nunca. Las casas se taparon. Los edificios se ahogaron. Gran parte de la población se murió, como era de esperarse. Menos ese hombre con fama de buen nadador, A ese hombre la naturaleza le declaraba su amor en esta clase de poema acuoso.
      Brazos de lluvia salvaguardaban al hombre. Les traía alimentos. También lo hacía flotar más de la cuenta. Así durante años. El hombre, que poco entendía de esta situación, se volvió loco unos meses después.
      Mientras tanto, su piel se arrugó hasta los límites concedidos por la física de los cuerpos. La corriente lo llevó hasta el mar, luego hasta el océano único en que se había transformado la Tierra. Por ese entonces, algunas aves se convirtieron en dueños y señores del nuevo régimen terrestre.
      Las gaviotas picaban su cuerpo, por diversión. También por hambre. La naturaleza, celosa del espectáculo, ahogaba a los pájaros bajo olas gigantes que caían sobre los pájaros desapercibidos. El hombre, mientras tanto, cantaba canciones de borracho triste.  
      Sus cadáveres caían sobre la boca del hombre. Carne. Maná del cielo. Teorías retorcidas del mundo antiguo. Se fue. Se fue todo. Por el inodoro. Un gran huracán invertido. El hombre no pensaba claro. Todo estaba lleno de agua. Todo. Mar muerto de la vida. De luchar siete años un día decidió hundirse, junto a los restos de la civilización. La naturaleza entendió acerca del amor fallido. De la no correspondencia. Y dejó que el hombre pierda su camino hacia el fondo. 

2 comentarios:

Jess Martínez dijo...

Si admito que me gustó, ¿eso me hará más negativa de lo que soy? :O :P

Patricio Mainero dijo...

Quizás solo ponga en cuestión tus dotes de buen gusto :p

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...