martes, 18 de agosto de 2015

Día 457: La extinción luego de la primera antiextinción

      En un comunicado muy concreto, el presidente del universo mandó a suprimir todas las tostadoras de la Vía Láctea. De acuerdo a sus informantes, esos aparatos planeaban un atentado contra el gobierno. Ninguno de sus especialistas se preocupó por explicarle al presidente que una tostadora no puede desarrollar un cerebro o capacidad de pensar dado que es un artefacto de cocina sin pensamientos.
      Y sin embargo el mandatario se preocupó, temeroso de que alguien le birlara su cargo, obtenido por vías dudosas, dos siglos atrás. Otra cosa que nadie le mencionó es que esas temidas tostadoras provenían del único punto en la galaxia que no respondía al régimen intergaláctico del presidente del universo. Ese lugarcito insignificante y azul que se creía inmenso. De acuerdo a los monos que vivían en ese rincón de la Vía Láctea, ese lugar se llamaba Tierra.
      Una de las cuantas costumbres en la Tierra era a dividir todo. Nunca se creó un solo artefacto diseñado para el bien común de la galaxia. Eso fue lo que sentó las bases de su actitud separatista respecto al Nuevo Orden Universal planteado por el presidente.
      A diferencia de la Tierra, las cosas en el resto del universo se manejaban de un modo distinto. De hecho nadie dudaba en ser un mercenario si eso iba en pos del bien común. Así que los estadistas elaboraron unos rápidos análisis pedidos por el presidente.
      Los números no mentían. Las probabilidades exponenciaban el bien del universo por sobre el mal solo en una situación: si desaparece por completo la raza humana. Claro que dentro de la Tierra había otros elementos de suma importancia. Esas cosas también entraron en las estadísticas, pero no generaban una diferencia significativa en el resultado final.
      Además, en términos energéticos, se ahorraba más tomar una ofensiva final a una reforma parcial. Así que el operativo se llevó a cabo en un par de semanas. Un par de cañones lásers de energía electromagnética fueron apuntados en dirección a la Tierra. Los seres humanos ni se percataron. Todos murieron en silencio. Al igual que toda vida en la Tierra. Algo curioso fue ver a la luna, que siguió girando por unos cuantos meses en torno a la nada, hasta que la gravedad del sol la hizo colisionar contra Venus.

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