sábado, 29 de agosto de 2015

Día 468: Las bondades del thinner

      Cayó en una dimensión en donde todas las personas son cultores acérrimos de la Pantera rosa. Debería escapar antes de que lo lincharan por no conocerse un solo capítulo de la serie. Viajar. Hacia el pasado. Lo más antes posible. Quizás a la época de los dinosaurios, o antes. 
      Los viajes en el tiempo no son muy divertidos cuando tenés un perseguidor que te quiere asesinar. En dos ocasiones su sicario personal estuvo a punto de triunfar. Escapó por lo que puede decirse, por un pelo. La bala atravesó el vacío que dejó la máquina del tiempo y rozó a milímetros de su cabeza. Lo peinó a sangre.
      Así llegó hasta el principio de los tiempos. Se enteró que el big bang es una gran mentira. El universo nunca fue creado. Existió siempre. Aunque cada tanto se destruye y se vuelve a construír. Como una cinta de video que se adelanta, y se atrasa. Se adelanta y se atrasa. Si los dinosaurios se fueron, no se preocupen, ya van a volver a aparecer. Estamos condenados como especie a la repetición, cada tantos millones de años, de la misma y repetida historia. 
      En el principio de los tiempos había una especie de tiempo sin tiempo. Un espacio como de muchos espejos, pero sin reflejar nada en particular. Un pandemonio, para resumir. Ahí se apareció su asesino. No cabía duda. El muy bastardo iba a despacharle toda las balas del revolver sobre su cuerpo. Quedaría hecho un colador en la nada misma. 
      La balacera impregnó la débil fibra del tiempo y el espacio y las cosas empezaron a resquebrajarse. Pensó por dos segundos que moriría. ¿Fueron dos segundos? ¿Cómo medirlos? Tal vez medió una eternidad, o quizás estaban suspendidos. Los controles de la máquina del tiempo no funcionaban. 
      Y del tiroteo surgieron miles de universos y miles de líneas de tiempo. Cada una con sus diversas alternativas. Los dinosaurios viven. Los dinosaurios mueren. Ocurre la revolución francesa. No ocurre la revolución francesa. Todas las combinatorias posibles. Incluso sin la existencia de la humanidad. 
      Lo que nadie les avisó era que el big bang fue creado por ellos, perseguidor y perseguido. El incidente fue calculado en toda su precisión. Ahora eran dioses, o quizás hombres de mantenimiento. Deberían estar en esa cita eterna, disparador y disparado por siempre. Ahora habían creado el tiempo.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...