miércoles, 2 de septiembre de 2015

Día 472: El cormorán pendenciero

      Se sentía el mejor de los cormoranes, aunque no pudiera volar. Un cormorán luchador, que busca su alimento. O mejor, un cormorán pendenciero. De esos pájaros que ajustan cuentas con sus semejantes a picotazos. Así es como compensa su falta de capacidad aérea. Es la ley de la selva, pero en el mar.
      Los pájaros saben que por esos rincones de la costa deberán pagar peaje. Este cormorán es un maleante que no duda en recurrir a la fuerza para obtener su alimento. Es capaz de matarte por un pescado.
      A pesar de no tener doctores en el mundo de estos animales, el cormorán pendenciero sabe que no puede tener hijos. Algo no funciona allá abajo, lo sabe y lo comprende. Así que vive la vida al límite, como mejor sabe. Y por cierto, no le teme a nada, ni siquiera a los monos que caminan en dos patas. Esos monos pelados que le llaman hombres.
      El cormorán pendenciero no le teme al hombre. De hecho cuenta con varias muertes en su haber. Su pico ha clavado las carnes humanas en infinidad de veces. Probó la sangre en más de una ocasión y le gustó. El placer de asesinar a una presa, es esa emoción del que nada tiene para dejar en esta Tierra, salvo horror y destrucción al mundo que le rodea.
      Aunque la lucha más épica fue la que sostuvo con un pingüino extraviado. Ese día el piso tembló. Pelearon durante meses por un botín de pescados frescos. Los pescados se pudrieron y el cormorán clavó su pico sobre el cuello del pingüino. La sangre manaba a borbotones de la herida. El cormorán pendenciero celebró su victoria con un almuerzo a base de carne de pingüino.
      Desde entonces, las aves que circulaban por el radio del cormorán se andaban con cuidado. Pagaban su impuesto si tenían la desgracia de cruzárselo por su camino. El reino del terror parecía eterno. El ave se sentía el mejor. El mejor cormorán.      Las voces de varios conspiran por lo bajo. Buscan derrocar el reinado del cormorán. Con suerte lo logran. Me toca decir que fue una carnicería. El cormorán dio lucha, como valiente, pero eran demasiados. Al cormorán pendenciero lo vieron pedazos. Cuenta la leyenda que por muchos años varias partes de su esqueleto fueron enviadas a todos los rincones de la Tierra donde anidan los cormoranes a modo de recuerdo.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...