jueves, 3 de septiembre de 2015

Día 473: Alegato alienígena

      Se tiene que saber, es una cuestión de estado, capital agregaría. Yo lo vi todo, su señoría, con mis propios ojos. Agrego que la cosa no fue tan fea como puede llegar a suponer. Verá, el asunto empezó así. 
      En el año 1922 se descubrió en Egipto los restos del faraón egipcio Tutankamón. Fue un encuentro fortuito, sabe, Carter y su equipo podrían haber estado miles de años excavando sin encontrar nada. En cambio, la suerte estuvo de su lado. Y ahí lo tiene, exhibido en las postrimerías del fin del mundo, haciendo lugar en el Museo Egipcio del Cairo. ¿Es una linda historia, no? A mi me gusta creer que Tutankamón murió envenenado, como Poe. Soy de tener esas teorías.
      Pero ese no es el eje de la cuestión. Tampoco mis inquietudes respecto a la egiptología. Su señoría, en confianza le digo que no creo que los egipcios hayan construido las pirámides. Son demasiado grandes. Y muy perfectas a nivel arquitectónico. Es evidente que hubo una ayudita por ahí. Seres fuera de esta galaxia, no sé si me entiende. Soy de tener esas teorías.
      El asunto es que, disculpe si tiendo a divagar, este señor aquí acusado de disturbios en la vía pública es inocente. Puedo confirmarlo. Es más. Aseverarlo. ¿Sabe usted que Uri Geller doblaba cucharas gracias a un aparato que le entregaron seres fuera de esta galaxia? ¿Lo entiende? No hay ningún poder mental ni nada de esas chácharas. Solo aliens, aliens y más aliens, que siguen nuestro decurso en este paupérrimo planeta. 
      Y la mención a Egipto no es vana, su señoría. Estos seres extraterrestres nos observan desde tiempos inmemoriales. Imagínese. El hombre descubre el cielo, y allá arriba se encuentra con sus amigos. Amigos de galaxias distantes. Que te ayudan a construir pirámides y cosas así. Soy de tener esas teorías.
      Luego, en 1968 a King le vuelan la cabeza. En 1989 cae el muro. Y luego es silencio, hasta el año 2001 cuando caen los edificios gemelos. Son todos mensajes. ¿Lo entiende? Si, disculpe su señoría, ya me estoy acercando al centro de mi exposición.
      Estudié todos los acontecimientos desde el año 1453, con la caída de Constantinopla, a la fecha. Debo reconocer que tenía mis resquicios de escepticismo. Hasta que di con el patrón, esa trama que Nostradamus había vislumbrado. Aunque tan solo una parte. Le tocó vivir en el siglo equivocado. Si hoy viviera me habría sido de mucha utilidad a mis investigaciones. 
      El caso es que este hombre que ustedes acusan de insensato es inocente con todas las letras. Por eso asumí la noble tarea de defenderlo. No soy abogado, pero tengo ciertos conocimientos de la ley. Vi muchas series y leí algunos libros.
      Leí el descargo presentado por el fiscal. No se necesita ser un gran experto para darse cuenta de las cosas malas que cometió mi defendido. Paso a detallar: Cargos de zoofilia, desnudez en público, asesinato masivo, provocación a las autoridades, y la cosa sigue. Quieren que mi defendido pase el resto de sus días en un manicomio. Lo ven, un hombre simple, con sus pasiones, algunas un tanto exacerbadas, lo acepto, pero simple. Inocente como el agua.
      Y disculpen, sepan disculpar, si con el empleo de la tercera persona he confundido a los miembros del jurado. Sé que es poco común que el acusado tome el rol de abogado defensor, y que se trate a sí mismo de otra persona, ¿cosa de esquizofrénicos no? jeje. No era mi intención confundirlos. En verdad, mis disculpas. Para cerrar mi alegato, solicito al médico que atestiguó en nuestro caso una orden completa para la extracción del chip extraterrestre implantado en la corteza cerebral de mi defendido. Con la orden en marcha y unos cuantos meses de análisis médicos, les aseguro que puede, bah, puedo volver a la normalidad.

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