viernes, 4 de septiembre de 2015

Día 474: La decimosexta extinción

      Algunas nociones respecto a este juego. No está permitido tocar la pelota. Bajo ningún aspecto se puede permanecer quieto. Mente quemada, juego terminado. Desde que se legalizó en el 2340, las competencias de psicotelepatía son furor de multitudes. En realidad no porque sea el juego más divertido de la galaxia. Son dos personas que tratan de mover la pelota con la mente. Nada más.
      Aunque lo que engalanaba tan plano deporte era la ilusión de riesgo, que hacía siglos fue abolida por los gobiernos de turno. En esos viejos tiempos se llegó a la conclusión de que todos los males de la sociedad eran producto de los vicios. Se prohibió de a poco cada producto nocivo para el ser humano, luego le tocó el turno a otros sectores de placer, y así en lo sucesivo. Para fines del siglo XXIII las drogas, el chocolate, el arte y el consumo de pornografía estaba penado por la ley, so pena de muerte mediante a quien la  infringiera.

      Los pobres ciudadanos, que vivían en una sociedad feliz y organizada gracias al sacrificio de sus antepasados, tenían que contentarse con sucedáneos de placer, como hacer la cola en un banco o tirar de la soga a un perro hasta ahorcarlo. Y cosas así.
      De ese modo surgieron nuevos deportes relacionados con el cerebro. Había que estimular a las neuronas faltas de las cosas buenas que antaño contagiaban los vicios. La psicotelepatía pronto se erigió como uno de los deportes más practicados en la Tierra. 
      Como todo deporte, la psicotelepatía también tenía sus riesgos. O la ilusión de tal. En realidad era riesgoso, pero nadie podía decirlo, porque el riesgo, considerado por algunos una fuente de placer, también estaba prohibido. Así que los organizadores de los grandes torneos escondían las muertes de sus participantes, por cierto numerosas, como si fuese la basura sobrante debajo de una alfombra.
      La posibilidad de quedarse seco no asustaba a los millones de psicotelepatistas de todo el mundo. Lo consideraban un gaje del oficio. Hoy la vida, mañana la muerte. La sociedad del futuro era demasiado pragmática. 
      Cada tanto algún que otro visionario trata de remozar el reglamento del juego, pero los intentos siempre son frustrados. La vieja forma de jugar permanece. Una habitación blanca, dos competidores h una pelota de goma naranja de tres metros de diámetro. 
      No todo es dorado en los caminos de la psicotelepatía. Sus detractores proliferan. Provienen en su mayoría de las religiones más consagradas como el Tomcruisismo y la Iglesia de Chuck Norris del último día. De acuerdo a las opiniones de los religionarios, la psicotelepatía no hace más que allanar el camino a la creación de un portal interdimensional hacia el infierno. 
      En realidad no estaban tan errados. La sociedad del futuro desconocía las posibilidades detrás de la generación de las energías mentales residuales. El aire se encontraba cada vez más cargado de todos los pensamientos acumulados a lo largo de los siglos. Lo que hizo la psicotelepatía no fue más que acelerar un proceso de miles de años.
      En menos de veinte años, los residuos mentales empezaron a adoptar formas insospechadas. Los fenomenos paranormales crecieron a limites insospechados, sobre todo la aparición de poltergeist. Aunque todavía lo mejor estaba por venir.
      Un gran cúmulo de energía mental residual proveniente del hemisferio norte del planeta adoptó forma material. Los átomos de la materia, al encontrar una imposibilidad en la unión, comenzaron a disgregarse. Luego de eso vino una gran explosión. Y el resto fue silencio.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...