jueves, 10 de septiembre de 2015

Día 480: El demonio del movimiento

      Un hombre baila en el medio de la pista. Se entrega frenético a la danza. Su obeso cuerpo se bambolea de acá para allá y, contra todo pronóstico, seduce. Incita orgasmos y suspiros. Despierta el deseo de los hombres y mujeres por igual. Es una máquina de bailar que no se detiene ni siquiera para ir al baño.
      Y lo más importante: contagia. Es inevitable no caer rendido al influjo del movimiento. Ese hombre es un Satán del baile, un Travolta sin credenciales. Más importante aun: bailan y no paran. Es como una persona unida a la corriente eléctrica. No se despegan hasta desfallecer y caer muertos en el piso. La discoteca por las noches sangra la vida.
      Una vez que su labor termina, ese demonio en ropaje de hombre abandona el recinto y adopta una nueva identidad. Ahora es una prostituta sofisticada de unos doce años de edad. Y el baile continúa. Los penes parecen relojes desconpuestos. Escrotos de pedófilos se contorsionan casi hasta estallar. La danza de la genitalidad. Y una vez más el desenlace esperado. Cae la muerte sobre aquellos cuerpos incapaces de parar de moverse.
      Se aprovecha de la gravedad. Lo llaman inercia. El ser humano tiende a recaer en los límites de su cuerpo. Es una torsión permanente y el demonio del movimiento lo sabe. ¿Acaso no recuerdan aquella fábula sobre un flautista que enojado por no recibir su paga por haber exterminado a los ratones de un pueblo, que decide tomar en pago de la deuda a todos los niños del lugar? Si, lo recordaba bien. Él es el flautista.
      Las almas condenadas se entregan al usufructo. Es su cosecha personal. Él también era un ciudadano en el Infierno. Y tiene que pagar sus impuestos. Almas para el señor. Regadíos de descontento. Sufrimientos eternos. Tentaciones diversas. En los tiempos que corren hay que tener mucha imaginación.
      Esa melodía no se detiene, es su carta fuerte y también su condena. Paga el castigo por lo que es y, por más curioso que sea, ha empezado a disfrutarlo. El demonio del movimiento en su salsa baila. Hay fiesta para rato.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...