viernes, 18 de septiembre de 2015

Día 488: Principios de ecología

      Mañana va a ser ayer algún día, porque todo momento es reversible, como una media puesta al revés. Culpen al TOC, culpen al TOC. Que es un buen modo de empezar el futuro. A veces seremos un placer incorregible o una tortura necesaria. Depende para que lado caiga la tostada. Lo juro, lo que vendrá no te va a gustar.
      Porque sé que sos esa clase de persona que le gustan las historias lindas. Esas que esconden la sangre debajo de la almohada para que nadie sé de cuenta de cómo terminan de degollar al muerto. Es un bello compromiso con la verdad. Si tan solo pudiéramos perdonarlo. Ese engendro de Norman Bates. Hijo de Satanás. Él y la mamá de todas las neurosis.
      Pero vamos de a poco. No es cuestión de atosigar a la persona que lee con datos que no vienen a cuento. Primero mencionemos la cuestión de la ruptura espacio-tiempo. Es una cosa como sacada de un cuento de ciencia ficción, lo sé. Pero es real. Cuando múltiples posibilidades conviven, debo manejar con cuidado lo que digo y dejo de decir, porque tal vez algún día esos hechos desaparezcan o, por el contrario, se reproduzcan bajo las sábanas como muchos conejos rabiosos con ganas de tener sexo desenfrenado y sin protección.
      Primero eso. Después esto. Sé que puedo estar loco. Lo sé. Pero creánme, hay una historia detrás de mis palabras. Lo que vendrá fue algo digno de ver. Es confuso, pero si se le dedica un momento, el cuadro puede llegar a pintarse del modo en que debe ser observado. Música para los ojos. Si de sueños fuésemos armados en la fábrica nos desecharían. Es un bien colateral, lo comprendo. Pero tan inútil como una apéndice o una vesícula.
      Si hubiese menos formas de explicarlo quizás todo quedaría un poco más claro. Estamos tarados por esa pregunta acerca del sentido. A veces no lo tiene, ya podés saberlo. Es hora que dejes los pañales y asomes esa cabeza de tortuga afuera del mundo caparazón en donde te criaste. No llores. Es necesario. Un rito de pasaje. Es hacerse lo que vas a ser. O lo que siempre has sido. Es un complot circular. 
      Creo que las cosas cambiaron cuando unos pequeños seres provenientes de otro planeta subyugaron nuestra especie. Es literal. Lo juro por mi madre rebanada en mil pedazos. Nos agarraron a todos. Nos pusieron en fila y nos extrajeron cada uno de nuestros preciosos cerebros. A cada uno de ellos lo metieron en un envase de plástico transparente. Y nos dejaron pensando cosas, cosas,cosas. Ya lejos de nuestros cuerpos, claro. 
      La carne se la comieron. Tiraron nuestros desperdicios por la escotilla de la nave encargada de eso. Y con la sinapsis de nuestras neuronas obtuvieron el impulso eléctrico para mover la nave en el espacio. ¿Qué les parece la idea que tienen los extraterrestres de energía renovable?  Me sentiré algo estúpido el día de mañana cuando todo vuelva a ocurrir. Igual que ayer. Y lo mismo dentro de diez años. Ya lo dije.

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