martes, 22 de septiembre de 2015

Día 492: Sincericidio

      Un nuevo avance en la teoría del multiverso. De acuerdo a los científicos, una tostada de pan tiene un 15% de materia grasa producto de un universo paralelo. Es mucho. Bah, pensamos que es mucho. No sé. Son las noticias que nos traen desde la agencia. A mí no me miren. Soy solo un locutor de radio. Bueno. Abajo máscaras. Hablemos a calzón quitado, como quién no quiere la cosa.
      ¿Quieren oír la verdad? ¿Toda la verdad y nada más que la verdad? Estoy cansado. Cansado de practicar esta mierda, todos los putos días de mi existencia hasta morirme de ese lento cáncer llamado vida. A veces me gustaría salir del edificio de la radio a deshojar margaritas. Mientras tanto, malgasto mi tiempo contándole estas estupideces.
      Como cuando Cher metió a su perro en la cama, o el nuevo amor de fulano de tal. Historias interesantes. Para gente interesantes. Oídos prendidos a la radio. Oídos que no tienen nada que hacer. Vamos. ¿Me iban a decir que toda esta sarta de sin sentidos iba a iluminarle la vida? Lean, carajo. Lean. Usen la cabeza. Accedan a esa bendita cosa llamada internet y tipeen filosofía. Les va a salir quinientos mil links. Agarren uno al azar y me cuentan.
      Tampoco quiero hacerme el superado. No es el poder de quien tiene el micrófono, es más bien la certeza de algo que se sabe inevitable. El camino hacia el patíbulo. El vivir sin razones aparentes hacia un final poco claro. Pero no se preocupen, para eso existen las drogas que hacen pasar el tiempo. Un temita de Arjona y a la cama. Es más legal, por cierto, que clavarse diez cajas de barbitúricos, aunque a la larga tenga el mismo efecto.
      Una última verdad. Los odio. Odio cada centímetro de sus horribles cuerpos. Deseo la muerte de cada persona en esta Tierra. Lenta y dolorosamente. Incluso deseo mi propia muerte. Si tuviera los huevos suficientes me suicidaría acá mismo. ¿Les gustaría, eh? Todas ustedes, putitas del morbo. Les gusta la sangre que chorrea, eh. Les gusta toda esas noticias del padre que golpea, o de la madre asesinada. Claro que les gusta. No es la lástima. Es la excitación. Les excita. El placer, el bendito placer del morbo.
      Y por qué la mueca cuando vengo a hablarles de una obviedad tan obvia como la muerte. Sí. Noticias de último momento: todos, pero todos, nos vamos a morir. Tarde. Temprano. De un modo. U otro. La muerte cae. Cae sobre vos, y sobre vos. No es racista. Ni sexista. De hecho la muerte es la mejor definición de democracia que se me pueda ocurrir.
      Tan sedados van a estar que no les va a funcionar el cohete. Y chau viaje a la luna. Que por cierto fue una mentira. Fue todo un montaje, imbéciles. O sea que el día del amigo es una farsa. El día de la hipocresía debería llamarse.
      Mis horas como empleado de este vil negocio están contadas. Por cierto, poco me importa. Me voy con la llaga expuesta. Hasta ahí pervertí sus sentidos. Ese es mi límite. Ahora plantéense el de ustedes. Chau.

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