sábado, 26 de septiembre de 2015

Día 496: Untitled

      Cerraron la fábrica de duplicados humanos. De dónde salen los bebés clonados. Una importante parte de la empresa estaba dedicada a la producción masiva de órganos. La crisis golpeó duro y por sorpresa. Los empresarios no sabían adónde redireccionar su dinero. 
      A un genio se le ocurrió la solución. Armas biológicas. Venderían unas cuantas a Asia. Y sacarían adelante la empresa.
      Pero nada de eso ocurrió. La fábrica terminó por fundirse. Una gran subasta desmanteló cada pedazo del lugar. Y allí lo encontraron, durmiendo en el subsuelo. Una pequeña criatura de unos veinte centímetros de alto dormía en el piso.
      Un bebé clonado, pensaron. No. Era demasiado deforme para serlo. Más bien parecía un pequeño hombrecito. Un hombrecito que hablaba a los gritos. No quería abandonar la fábrica. Parecía amurado al suelo.
      Luego los gritos menguaron. El hombrecito dijo con voz clara que era el dueño de la fábrica. Deberían cerrar el recinto sobre su cadáver.
      Hicieron algo mejor. Lo encerraron dentro de un envase de plástico. Exhibirían su pequeño y deforme cuerpo en todos los rincones de la ciudad. Y por curioso que parezca hicieron mucho dinero con eso.
      El dueño de la fábrica exigió su parte. Bastante apetitosa, por cierto. Con esas ganancias recuperaría todo lo perdido. Y más cosas ganaría. Pero eso es otro cuento.

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