domingo, 4 de octubre de 2015

Día 504: Nociones de paganismo

      Con el monedero vacío una señora esperaba al micro en la parada. Hacía un frío de cagarse. Pensó que debería haberse quedado en su casa. Esta noche era el ritual de extirpación. Nadie se lo pierde. Sería su bienvenida al club.
      Primero debería operar en la lástima de algún pasajero. Su apariencia de viejita inofensiva ayudaría. Un par de moneditas, joven. Si tan solo supieran lo bien que manejaba el cuchillo. 
      La mayoría solía incurrir en el error de las malas interpretaciones. Todos hablaban de una secta de asesinos. Ellos preferían considerarse más bien reguladores de las circunstancias. La entrada no era fácil. Muy pocos atravesaban todas las pruebas... vivos.
      A ella solo le restaba el ritual de extirpación. Una biopsia manual sería el nombre más acertado. La señora debería clavar un cuchillo en su cuerpo y retirarse un órgano antes de morir desangrada. Todo un desafío. 
      Si se manejaba el ritual con asepsia, era posible vivir sin perder demasiada sangren. Para ello se necesitaba un manejo impecable del cuchillo. Extracción quirúrgica.
      Las horas hasta la noche se acercaron y con ellas la prueba definitiva. La señora vestía la túnica violeta de los iniciados. Luego del juramento le preguntaron adónde iba a cortar. La señora señaló en su espalda.
      Debajo de las máscaras asomaron varios gestos de asombro. Nadie en su sano juicio vive luego de extirparse un pulmón. Podía ofrecer un dedo y serviría al ritual, ¿Estaba segura? Estaba segura.
      Clavó el cuchillo con firmeza. Luego metió la mano y arrancó el pulmón de cuajo. No cayó una sola gota de sangre. 
      La piel de la señora empezó a derretirse. Numerosos tentáculos asomaban de su cuerpo. Un enorme calamar despedía tinta negra de la parte baja. Cthulhu, el salvador había regresado.

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