sábado, 10 de octubre de 2015

Día 510: Nariz de botella

      Tengo una suerte de sonrisa amigable. Me la otorga el desparpajo intelectual. Y el hecho de saber un secreto que nadie conoce. Estamos-siendo-observados. Nombre clave: D-E-L-F-I-N-E-S. Es cierto, esas porquerías resultaron ser mas inteligentes de lo que suponíamos. Pero no me importa. Soy una especie de supercientífico.
      He cometido errores en mi vida, lo acepto. Mi hijo lo sabe mejor que nadie. Ya no tiene relevancia. De nada sirve que me sigan recordando el desastre del teletransportador o el colisionador de hadrones. El asunto es ahora y acá. Estamos por ser conquistados por los D-E-L-F-I-N-E-S  y solo van a contar con mi gran intelecto para salvarlos. 
      Para los que no me conocen, mi nombre es Hans Gustav Coniglio, profesor y científico de renombre. Sé que un año fui candidato al Nobel. Me llegaron rumores. Esas cosas se hablan, ¿saben? No importa. A los bichos de pico nos referiremos. Están evolucionando. Más rápido de lo que un ser humano pueda percibir. Y sé de muy buena fuente, la mía, que su raza planea algo muy feo, que no nos va a gustar. 
      No estoy autorizado a decir mucho más. Es información que maneja mi hijo, también científico. Información clasificada. Él es el gran cerebro detrás de esta enorme operación para erradicar a los D-E-L-F-I-N-E-S de la faz de la Vía Láctea. Debemos ser temerarios. Osados a más no poder. El futuro de nuestra especie depende de ello.
      Disculpen si me pongo así de emocional, no estoy acostumbrado a esta clase de discursos...


      - Pedazo de idiota, ¿Cuándo te van a callar? ¡Queremos ver televisión en paz con tu madre!

      - Perdón papá, estaba grabando un video, ya sabés, eso que te dije de los D-E...

      - ¿No sabés decir la palabra delfín? Delfín, delfín. Ya ni siquiera podés hablar como la gente, vas a lograr que me de un inf...

      Nuestras condolencias a la familia Coniglio. El señor Coniglio sufrió una vez explosión masiva en su cuerpo producto de un rastreador colocado por los D-E-L-F-I-N-E-S. El doctor Coniglio juró sobre la tumba de su padre vengar su muerte. Y comprar un desodorante de ambiente. Las cosas en el garaje empezaron a ponerse feas.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...