martes, 3 de noviembre de 2015

Día 534: Obediente

      Estaríamos mejor sin ese espermatozoide que se las da de vencedor. Un soplo de aire, uno solo. Y todo volverá a ser mejor. Como en los tiempos de la nonna. ¿Recordás? Buñuelos a la tarde, pajeadas de postre. Y así vimos transcurrir nuestra gloria de espermatozoides adultos y criados dentro de un útero aleatorio. A veces dan ganas de gritar así es la vida.
      Pero después hay un arrepentimiento que llega desde lo más profundo del tanque. Es una sombra que juega con los dedos del pie. Sombra juguetona y sedienta de colesterol. 
      Atravesamos uno tras otro los portales de lo incierto. Hasta que las máscaras se caen y solo queda hueso y estría. La sombra se agiganta hasta taparlo casi todo. Una noche artificial. Todavía despiertos recibimos el llamado a dormir. Es temprano para irse a la cama. Temprano. 
      Sabemos que puede llegar la reprimenda. Temerosos de lo que vendrá es que bajamos los brazos. Nos dejamos llevar en andas, hacía donde sea que nos quieran dejar. Cuando mamá dice algo, es mejor callar y obedecer.

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...