viernes, 6 de noviembre de 2015

Día 537: Un can asombroso

      Mi perro sangra espuma por la oreja. Es un can asombroso. Puede hacer willy con una sola pata. Hasta habla. Dice groserías a más no poder. También viene con dos turbinas incorporadas, por si quiere viajar a velocidades superiores a los 300 km/h. Repito, es un can asombroso. 
      Pero esta mañana cayó enfermucho. Creo que un vecino drogado (no sé cuál de ellos, son muchos) lo lastimó. Hijo de puta, si me lo llego a cruzar, le abro la jeta con un tenedor. Lo juro. Mi perro tiene poderes curatorios. Es como un manosanta en versión perro. Pero esto es demasiado.
      Este vecino, seguro drogado, le abrió el culo como si fuera una flor. Lo desvirgó así sin cariño. Por atrás. Si viniera CSI encontrarían rastros de semen del degenerado, estoy seguro. Hijo de puta. De todos modos alegría, alegría. Un nuevo mañana.
      Tengo una mascota de cualidades extraordinarias. Si ustedes lo vieran. Mide como un gran danés, es fiero como un mastín napolitano, nervioso como un chihuahua y juguetón como un labrador. Asi, todo junto. El criador me aseguró que ese perro, mi perro, no tiene madre. Es algo así como el anticristo versión perro. Así, todo junto.
      Y como venía así de maldito, le puse 666 de nombre, que es el número de la bestia, de acuerdo a Iron Maiden. 666 es obediente, aunque a veces se zarpa un poco con los colchones. Los deja hecho tiras. Una vez le mordió la mano a un viejito. Recuerdo que recién cuando llegamos a casa pude arrancarle la mano de la jeta. Un incidente aislado.
      Eso me recuerda a otro incidente aislado, cuando 666 violó sistemáticamente a un grupo de monjas que se encontraba de campamento a unos kilómetros de la ciudad. El tipo entró en las carpas mientras dormían las monjitas y la sirvió a cada una de ellas. Así, sin prisa. Tranqui. 666, como les digo, es un can asombroso.
      Me gustaría contarle muchos más incidentes aislados que viví junto a mi perro, pero no me dan los ánimos. El bicho se me enfermó y temo por su vida. Tampoco despreciemos su edad. Ya es un señor mayor, creo que debe tener como 174 años. 174 años de los humanos. Que en años perro serían como unos 1200. Es un viejo puto Matusalem mi 666. 
      Hace 174 que este perro entró a mi vida para cambiarla por completo. Me niego ahora a dejarlo ir. Y lo pienso. Digo. Tal vez exista la posibilidad que el rito funcione con los perros. Porque mi can es asombroso. Tan solo tengo que ofrecerle mi muñeca y dejarlo que muerda, y beba, y beba. Así, juntos en una nueva eternidad. Mi can asombroso. 

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