miércoles, 11 de noviembre de 2015

Día 542: Por algo es

      Éramos muchas personas tirando manotazos de ahogado. El fuselaje del avión se partió en dos, así como una ramita. Dicen que fue un misil. A mí no me consta. Caí con fuerza a la tierra junto con otros. A decir verdad me sorprende todos los que sobrevivimos. Detrás mío los restos de la cosa en la que volábamos acabó de prenderse fuego, mientras el océano se lo tragó poco a poco.
      Tuve suerte, lo reconozco, nadé hasta la orilla de una isla y zafé. El resto no tuvo la misma suerte. Los cuerpos flotaron por tiempo indefinido. Pasé una semana hasta que me rescataron. Casi me morí. Recordé a Tom Hanks, pensé que iba a ser fácil. Y no. Todas las películas mienten, hasta las más verídicas.
      Me morfé unos cuantos años con estress post traumático. No fue una linda experiencia. Caí en una roca desierta. Creo que me comí al tipo que viajaba conmigo en la butaca del al lado. En realidad no lo sé. Si es verdad o me lo invento.
      Como decía, tantos años de enfermedad para lograr distinguir cuando un mono verde es real o inventado. Un poco lo logré. Conseguí trabajo. Me casé. No asesiné a mi familia en el intento. Ya eso es mucho. Todo un hombre del siglo XXI.
      Tuve un par de recaídas. Problemas con la bebida. ¿Se imaginan? Era como si mi inconsciente se quisiera tragar todo el océano en el que tuve el accidente. También salí de esa. Es como que había una fuerza más allá de mi entendimiento que me quería vivo para algo.
      No es que creyera en fines superiores tipo algo divino pero después de tanta suerte me empecé a creer que había algo más. Así que probé tirarme de un decimoquinto piso. Quedé colgado de un mástil. 
      Cuando quise electrocutarme, se cortó la luz por una semana. Traté de cortarme. Me pegué un tiro. La bala salió por fuera de mi cráneo esquivando el cerebro. Los cortes no comprometieron mi cuerpo. Juro que apunté el cuchillo al corazón. Hasta sentí que se paraba. Y sangré bastante. Pero no. No morí.
      Me dije a mi mismo que me convertí en un inmortal, vaya a saber por qué. Pero razoné lo siguiente, y eso es raro, porque nadie me lo dijo. Soy un inmortal que puede morir. No sé como, pero es posible. Está ahí la posibilidad. Conviven esos extremos. Vida y muerte como continuo. Y ahí fue cuando me libré del azar del destino.

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