domingo, 6 de diciembre de 2015

Día 567: Espejismo

      A ver si tenés las pelotas suficientes para hacerlo, me dijo. Estuve advertido durante todo el recorrido. El tipo escupió la misma perorata sobre mi nuca. Cada puto paso. A ver si tenés las pelotas suficientes para hacerlo. No me puedo quejar, estaba advertido. Cada puto paso. Desde que firmé el contrato.
      Verán que el ejército no es como lo pintan en las películas. No. Es peor. Mucho, pero mucho peor. Acá somos carne de Hellraiser, tienen que saberlo. El mundo debería enterarse.
      Lo mejor es cuando te colocan el chip de obediencia. No es una alegoría. En verdad lo hacen. Siglos atrás podría parecer ciencia ficción. Hoy en realidad. Te abren el cráneo para colocarte un aparato externo a vos que te vuelve así todo mansito. Dicen que lo probaron en monos y funcionó. Eso dicen. Algunas cárceles de máxima seguridad creo que ni opinan igual. No importa demasiado.
      Tuve que fracturarme la cabeza para sacarme mi chip. No fue fácil. Estuve a punto de morir. Aún al borde de la misma nada no supe si ese doctor de voz opaca estaba conmigo o con ellos. Su promesa sonaba a mi bando, pero uno nunca sabe.
      Desde lo bajo probé organizar una suerte de pequeña revolución, pero falló de modo grosero. Alguien me delató, lo sé. El médico tal vez. Al menos eso prueba que mi habilidad de librepensamiento se encuentra intacta. La operación ha sido un éxito.
      Intentaré la próxima mantener mejor mis secretos. Obedecer solo cuando sea necesario. Hasta cuando sea factible. Actuaré.

      Sujeto de prueba N° 567. La colocación del electroneuroestimulador conductual se mantiene operante luego de veinte meses. Sistema sin fallas. Fin del comunicado.

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