viernes, 18 de diciembre de 2015

Día 579: Desarte

      El cosmopoeta deja sus palabras flotando en el espacio. Arroja un tarro de pintura verde y deja que flote en el vacío. Es la hora del arte, anuncia desde su traje de astronauta. Los canales del mundo televisan este evento extraordinario.
      El monstruo se acerca a su espalda y el cosmopoeta no puede preverlo. Le da un abrazo fraternal, pero que en realidad es un síntoma de reproducción sexual. Tarde trata de sacárselo de encima. El artista ya está inseminado.
      Luego lo traen de vuelta a la Tierra. Da entrevistas. Lo comparan con Warhol. Hasta tiene una portada en la revista Times. El cosmopoeta se vuelve en verdad muy famoso. Tan solo por la osadía de dejar trascender su arte banal más allá de las fronteras de la estratosfera.
      Pasa el tiempo y la fama se acrecienta en torno a este curioso personaje. Pasa el tiempo y olvida la experiencia de tener un monstruo colgado a la espalda. Esa cosa que va naciendo por dentro se olvida, hasta que nace del todo. Es un pequeño monstruito feo, que nace y desgarra a su padre. El artista se desangra y aprovecha para montar un nuevo happening.



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