sábado, 2 de enero de 2016

Día 594: Préstame un sentimiento

      Todavía tenía la melodía en la cabeza. Era pegadiza como la puta madre. Y también estaba el recuerdo de esa desgraciada. Ah, el amor, a eso le dicen cuando una tropa de asalto te invade el estómago y te lo parte de a mariposazos. Ah, el amor, nada especial. Bueno, al menos hasta que te toca, te contagia y luego desaparece.
      Una mañana delicada, esas en las que se siente todo para la mierda. Y no hay amor que valga. Es más bien una cosa indiferente. Nada importa. Nada mejor que un corazón revuelto. Muerte al escabeche.
      Y después están los recuerdos, inútiles, imbatibles. Una sucesión de acciones embrolladas en la cabeza. Un recuento de avisos podridos antes de tiempo. En un pueblo, un minuto atrapado.
      De esos sesenta segundos todos los habitantes realizaron sus proclamas. Un nuevo año. Una nueva oportunidad. Caguemos a fulano. Cojamos a mengano. Y cosas así. En realidad nadie era feliz en ese pueblo. Nadie, salvo esa persona que trató de amar, aunque sea un poco.
      Un tipejo con el corazón de cristal. Frágil. Despierto. Abismo. Todo es fácil cuando se trata de amar. Ah, el amor. A veces hay que creer en los fantasmas. Y en las viejas de las cuevas y en todo lo que venga. Hay que ser un poco ingenuo de vez en cuando. Dejar que el sentimiento te atraque con una sevillana y te despanzurre todo. 

No hay comentarios.:

Linkwithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...