domingo, 3 de enero de 2016

Día 595: Auge y declive

      Desde el ataque masivo que dio fin a internet los grandes conglomerados del mundo se devanaron los sesos buscando alternativas para compartir su información. En las mesas de muchos búnkeres de diferentes gobiernos se presentaron sendos proyectos, algunos realizables, otros no tanto. 
      Esto ocurrió unos cuantos cientos de años antes que la Supranet fuese adoptada como método universal de transmisión de datos. Si uno indaga en la neurored puede encontrarse con antecedentes muy interesantes, como lo fue la intradata y la emisión sueñomática. 
      La intradata, por muy tecnológico que fuese su nombre, fue el intento más reaccionario de volver al siglo XIX documentado en la historia de la humanidad. En realidad se planteaba desde una cosmovisión aún más antigua. De acuerdo a ciertos preceptos marxistas, la intradata proponía compartir la información a la manera de los antiguos programas P2P desarrollados a finales del siglo XX, pero sin aparatos computadores de por medio, tan solo personas y teléfonos. Personas, teléfonos y papeles, para ser exactos.
      Los creadores de la intradata imaginaban un mundo en el que cada individuo, desde su nacimiento, llevara consigo unas cuantas hojas de información para compartir, y un teléfono colgado debajo del brazo para transmitirlo. El problema de cómo llevar eso a cabo con los bebés fue el primer traspié del proyecto. También estaba el gueto científicos que cuestionaba la practicidad del medio. Se preguntaban, ¿cómo es posible que para averiguar la fecha de nacimiento de Abraham Lincoln tenga que llamar a cinco personas en la India, dos en Afganistán y una en Brasil, y a partir de eso reconstruir la información? Las estadísticas indicaban que el tiempo promedio para averiguar ese pequeño dato era entre 15 y 30 minutos, según la velocidad del operador.
      Diferente fue el caso de la emisión sueñomática, considerada por Supranet como su auténtica predecesora. El proyecto fue clasificado desde sus inicios. Dicen que surgió en un laboratorio militar. La idea fue transmitir información a través de los sueños de las personas. Así sería posible en cuestión de milisegundos emitir mensajes y recibirlos. Y viceversa. Claro que no contaron con ciertas complicaciones, como amoríos imprevistos, redundancia cíclica de las pesadillas o los devastadores casos de pérdida de información surrealistas.
      Está claro que los inventores de la Supranet tomaron las mejores características de sus ancestros, incluida internet. Aunque nunca pudo predecir su deceso. Cabe destacar que el auge de la Supranet superó al de internet por cincuenta años. Algo es algo. 

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