viernes, 22 de enero de 2016

Día 614: Keep talking

      El asunto tuvo un origen espurio. De acuerdo a lo que sostenían los antiguos griegos, el alma es aquello que moviliza al cuerpo. Energía vital. En otras ocasiones, más cercano a la edad media, se pensó en una glándula. Luego se cambió de idea y se propuso un origen inmaterial, más cercano a los inicios de la filosofía misma. Bueno, estaban todos equivocados. El alma no existe. Al menos no como esa cosa que todos imaginamos que tenemos adentro.
      A decir verdad, el origen, como se sospechó en algún momento, está asociado a una fuente extraterreste. Nebulianos, para ser precisos. Un viejo préstamo, tal como atestigua un contable nebuliano. Un documental que narra la historia de las civilizaciones nacidas a lo largo de la galaxia de la nube de Magallanes nos explica que los nebulianos solo piensan en negocios. Son grises, miden menos de un metro, ojos hundidos y un mentón prominente. Y son unos burócratas empedernidos. Duermen, viven y nacen para el comercio.
      Desde un pequeño juego hasta una venta de planetas, todo para el nebuliano tiene su  trasfondo económico. Dicen que una madre nebuliana indemnizó a su bebé recién nacido por un atraso en el pago de la cuota alimentaria. De ahí viene el dicho: Cuando hay negocios de por medio, con un nebuliano no se jode. Y la experiencia lo demuestra.
      Así es como los caminos de la Tierra y los nebulianos se cruzaron, más de una vez. Alguna que otra de manera solapada, a veces de forma más evidente. Fue lo que ocurrió con el alma. El trato que tuvieron los nebulianos con nuestros antepasados fue el de otorgar algo significativo a nuestra existencia a cambio de ciertos recursos naturales preciados por ellos. En ese entonces los hombres aun no se habían decidido a salir de las cavernas. Hacía mucho calor. El sol iluminaba más, era más joven. 
      Los hombres de las cavernas poco se hicieron entender, querían una cosa que les sirviera para levantar la cosa. Los nebulianos entendieron que les hacía falta un chip dentro del cerebro. Un chip invisible. Algo que los haga menos estúpidos. Así fue como aprendieron a hablar. A cambio los nebulianos se llevaron consigo la mitad de los recursos naturales de la tierra de ese entonces.  

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